El músico británico Peter Kember trajo este sábado a Madrid su última apuesta bajo el nombre de Sonic Boom / Experimental Audio Research, una continuación de sus sonidos etéreos, de los que es abanderado desde los años ochenta.
La cita era en el auditorio de la Fundación Telefónica, que se llenó después de que se agotaran las entradas gratuitas en unas pocas horas a través de Internet. Los afortunados que consiguieron una pudieron ver a Sonic Boom en acción, una acción limitada capaz de proponer un viaje de imágenes en descomposición y electrónica psicodélica minimalista.
Rodeado de teclados y sintetizadores, y sin moverse más allá de lo necesario, sus manos fueron creando con su colección de aparatos sonoros un continuum musical en el que los diversos temas se van entrelanzado sin interrupción. Le envolvían las proyecciones que completan la puesta en escena: formas pasadas por un caleidoscopio poco exacto e imágenes recurrentes que vienen y van.
En una hora se puede viajar a muchos sitios, pero con el mantra de Sonic Boom, en el que caben melodías pop, el lugar al que se llega debe de estar situado en el interior de uno mismo. En él ya no hay conceptos capaces de definir nuestras sensaciones, pues son difuminados por neblinas sonoras.
Peter Kember ha encabezado proyectos de rock experimental como Spacemen 3 o Spectrum, y ha colaborado con numerosos grupos como Stereolab, Yo La Tengo o MGMT. Ahora es un mito al que se va a ver para comprobar si sigue en la onda y, efectivamente, se ha quedado atrapado en ella.