"Todos los aeropuertos grandes cuentan con galerías subterráneas de servicio por razones de seguridad.
Los tendidos no pueden cruzar las pistas en superficie porque los aviones correrían el peligro de chocar con ellas, lo que podría provocar accidentes", comenta Eugenio Manso, ingeniero de campo de vuelo de Aena.
El aeropuerto cuenta con 90 kilómetros de túneles por los que discurren, separados en bandejas a distintas alturas 12.000 kilómetros de cables, una longitud similar al diámetro de la Tierra.
Por aquí pasa el cableado de la luz (procedente de la planta cogeneradora del aeródromo y de dos tomas externas), la fibra óptica, el balizamiento y la telefonía. Cada servicio está separado del anterior mediante bandejas a distinta altura, y cuenta con paneles para conocer de dónde procede, qué servicio presta y en qué punto del aeropuerto. Las 18 acometidas de agua del Canal de Isabel II recorren tuberías enterradas independientes. Toda esta red surte a los anillos que hay en los edificios y las pistas.

Barajas construyó sus primeras galerías subterráneas en los años 50. Más de 50 kilómetros de galerías de poco más de un metro sesenta de altura por un metro de anchura construidos a pico y pala. La evolución de los túneles fue respondiendo al avance de los tiempos. En los años 90, se construyeron
nuevos túneles, más amplios, realizados con una pequeña tuneladora. Los últimos subterráneos se han construido en túneles realizados con excavadora, impermeabilizados con tela asfáltica y encajados con módulos de hormigón armado. "
Estos subterráneos se han construido con tecnologías similares a las del Metro, pero a menor escala", continúa Manso.
Los túneles están totalmente controlados desde el Centro de Gestión Aeroportuaria. Cualquier avería se detecta casi instantáneamente gracias a un trazado repleto de sensores.
La red de túneles está dispuesta en anillo para que si hay una avería en un punto determinado del recorrido, no afecte al resto de la infraestructura. Las galerías cuentan con detectores iónicos de humos, extractores y puertas cortafuegos. Sin embargo, los incendios son poco probables.
Cada cable de servicio es halógeno, lo que significa que si se quema, no produce fuego. La lucha contra la acción del agua se realiza mediante 190 bombas de achique.
200 trabajadores mantienen durante todo el día y todo el año la infraestructura en perfecto estado. Tiene equipos de limpieza, de iluminación y de mantenimiento del cableado que se guían gracias a planos instalados a lo largo de estas gigantescas 'tripas' aeroportuarias. Todo para que la actividad de la pequeña ciudad que es el aeropuerto de Barajas pueda continuar.