De acuerdo con la Sección Sexta de la sentencia, se considera al policía autor responsable de un delito de agresión sexual y otros dos de abuso, con los atenuantes de anomalía psíquica y reparación del daño. Además, se le prohíbe acercarse a las víctimas a menos de 500 metros durante 13 años. Deberá a su vez indemnizar a la joven violada con 25.000 euros y 1.000 euros a la joven y su madre respectivamente de las que abusó sexualmente.
La Fiscalía de Madrid solicitó una pena de 16 años de prisión para el procesado, mientras que la acusación particular pedía 30 años al no existir atenuantes que pudieran rebajar su condena, como señala la fiscal encargada del caso.
Antonio I.S, de 40 años y casado, indicó en su declaración que "en ningún momento hubo contacto físico" con las mujeres que le acusan. Negó que usara su condición policía para "ligar" con las víctimas, aunque reconoció que siente atracción por mantener relaciones sexuales con mujeres que no conoce y que solía mentir sobre su estado civil.
El agente, que se encuentra en prisión provisional desde que se describieron los hechos, padece un trastorno de personalidad con rasgos de esquizofrenia y compulsivos que afectan levemente a su capacidad de tomar decisiones.