Madridiario ha tenido una nueva oportunidad de visitar las obras de construcción del nuevo Museo de las Colecciones Reales en la cornisa del Palacio Real. Un formidable proyecto de Tuñón y Mansilla que podría estar culminado el año 2016. La segunda fase de la construcción ya está muy avanzada y se puede tener una visión de cómo será finalmente el museo del Patrimonio Nacional.
Con una superficie total de 40.000 metros cuadrados, el espacio expositivo será solamente de 6.000, distribuidos en tres plantas. Los almacenes para albergar el enorme tesoro de objetos artísticos tendrán 15.000 metros cuadrados.
Al museo se accederá por la

explanada de la Almudena. Desde el vestíbulo, en la rasante de la plaza, los visitantes tendrán que descender 35 metros en el transcurso del recorrido. Desde que se accede al recinto llaman la atención los espacios diáfanos y la luz que entra por los laterales del edificio. En todo momento están a la vista el Campo del Moro y, al fondo, la Casa de Campo.
La planta de calle será la destinada a recepción, tienda, cafetería, guardarropa y otros servicios. Un enorme ascensor, con ochenta plazas, permitirá ir accediendo a las plantas inferiores.
En la primera tendrán su espacio exclusivo los tapices de la colección real. Ésta tiene más de 2.500 y es una de las más importantes del mundo. Se expondrán, simultáneamente, unos cien. Estas unidades irán rotando para evitar que puedan sufrir daños. Los no expuestos se almacenarán en seis estancias de la última planta, acondicionadas para que puedan ser examinados y estudiados cómodamente.

Una planta más abajo tendrán cabida todo tipo de objetos artísticos, que irán emplazados en arquitecturas individuales, siempre con el entorno de una enorme sala diáfana.
Quizá la parte más popular será la tercera planta. En ella se alojarán los carruajes históricos, procedentes del museo palaciego. Esta colección tiene 168 unidades de gran belleza y valor. Su planta se montará de una manera amena y didáctica. Al estar a nivel de los jardines, los carruajes podrán acceder directamente por los caminos.
Como en tantas ocasiones, los trabajos preliminares dejaron a la vista restos arqueológicos de distintas épocas. No olvidemos que allí estuvo el Alcázar, incendiado en 1734. A su alrededor se levantaban numerosas dependencias y lienzos de la muralla árabe. Los restos aflorados se han incorporado al museo. Cuentan con dos salas en las que se contemplarán, seguramente con admiración. Estas salas podrán servir a la vez de elemento didáctico sobre la historia de Madrid a lo largo de trece siglos. Serán un apartado específico del museo.
En el futuro, el Museo de las

Colecciones Reales contará con unos fondos prácticamente cerrado. En este caso el continente se está construyendo teniendo en cuenta el contenido pre existente. Como ha pasado en el museo del Prado, la liberación de espacio en el Palacio Real, permitirá un uso, tal vez público, quizá para exposiciones temporales, de las salas que hasta hoy albergan los almacenes y los talleres.
Según el arquitecto Emilio Tuñón, se ha querido respetar la idea de Sachetti de extender el palacio hacia el sur. De hecho, el nuevo edificio sobre rasante tiene una altura de 11 metros, los mismos que la vieja ala palaciega de la armería. Ahora llama la atención la blancura de los muros exteriores, en fuerte contraste con el palacio y la Almudena. Pero, finalmente, se hará un revestimiento con planchas de granito y, en la base, con ladrillo igualando las rampas de Sachetti.
Cuando este museo abra las puertas se dará una opción a los turistas que acuden a palacio los días de actos oficiales, cuando permanece cerrado. Esos días podrán visitar las colecciones reales.

También en ese momento los organismos promotores del turismo en Madrid deberán diseñar un nuevo y espectacular eje. En línea se podrá visitar desde el tempo de Debod hasta la basílica de San Francisco el Grande, con el Palacio Real y el Museo de las Colecciones, además de la muralla Árabe.
Una ruta histórica a través de los siglos. Habrá que sugerir, también, a los responsables de Patrimonio Nacional y del Palacio Real, que se pueda salir del nuevo museo por el Campo del Moro. Sería un remate espectacular a la visita y, además, permitiría cruzar directamente al parque del Emir Mohamed I, donde se conserva la muralla.
Pero aún quedan, por lo menos, cuatro años para pensarlo.