La alcaldesa de Madrid,
Ana Botella, está entregada a su labor de darse a conocer entre los madrileños. Siempre que tiene un hueco se 'escapa' a los barrios a ver y que la vean, a hablar y a escuchar. "Vaya diferencia con el anterior alcalde que ni siquiera se paraba", decían los vecinos de Latina en una visita a un mercado. La verdad es que la hay. La regidora escucha en primera persona los problemas de los vecinos y toma nota ella misma de los mismos, comprometiéndose en la medida de sus posibilidades a buscar soluciones. Los que la tratan diariamente afirman que está mostrando una actitud más cercana incluso a la de
Esperanza Aguirre en este tipo de actos.
