Si Cercanías de Madrid no existiera habría más contaminación, más atascos, más ruido, más accidentes y todo ello le saldría más caro a la región, no solo económicamente, sino también en calidad de vida. Renfe, lejos de conformarse con las ventajas clásicas del transporte público, sigue apostando por el respeto al medio ambiente, con la eficiencia energética y la alianza con la bicicleta como objetivos para contribuir a una región más sostenible.
"Los trenes hacen las ciudades más habitables". Esta máxima expresada por el gerente de Medio Ambiente de Renfe,
Santos Núñez, parece clara. No obstante, sorprende cuantificar los beneficios de este medio de transporte en un caso real como el de Cercanías de Madrid. Sus trenes mueven cada día a casi un millón de viajeros, lo que evita al año unos 137 millones de circulaciones de automóviles. La reducción del consumo energético gracias a este trasvase de viajeros es cuantiosa, según se desprende del análisis de costes externos realizado por la compañía pública con metodología extraída de diversas universidades. En concreto, al año se ahorran 160.000 toneladas equivalentes de petróleo, con las que se podría suministrar la energía eléctrica que necesitan todos los hogares de la ciudad de Madrid durante el mismo tiempo.

En la actualidad, los trenes de Cercanías emiten de media 20 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero, mientras que los coches exentos de pagar el impuesto de matriculación por ser más respetuosos con el medio ambiente que otros pueden emitir hasta 120 gramos. Estas cifras se consiguen gracias a "unos trenes estupendos, unos maquinistas estupendos y una energía eléctrica estupenda", indica Núñez. Con estos recursos, desde 1990 la reducción de emisiones de CO2 por unidad transportada ha sido del 57 por ciento.
Solo energía renovable
Además, esos 20 gramos pasarán a la historia el próximo 1 de enero, cuando la energía que utiliza Cercanías sea cien por cien renovable. Ahora, un 46 por ciento del mix eléctrico español procede de energías renovables, pero a Renfe a partir de esa fecha solo se le suministrará energía
verde, como puso como condición en el último concurso público de la compañía. De esta manera, las emisiones se reducirán a cero, sin contar, claro, la fabricación de los trenes y otros elementos ajenos al suministro.

El impacto visual también desciende gracias al Cercanías, pues el ancho de una vía es tres veces menor que el de una autopista, así como las retenciones: un tren en doble composición evita tres kilómetros de atasco. "La principal ventaja de Cercanías es la capacidad de poder mover a muchos pasajeros en poco tiempo con un nivel de ocupación importante, frente al automóvil que se utiliza casi de forma individual", resume Núñez.
Casi 400 millones de ahorro
La reducción de accidentes, de contaminación, de consumo energético, de emisiones de CO2 o de impacto visual ahorraron a la región
379 millones de euros en 2010, según el informe de costes externos realizados por la compañía.

En estos cálculos influyen de forma importante los esfuerzos por mejorar la eficiencia energética que ha llevado a cabo Renfe. Para ello, la compañía ha ido adquiriendo modelos de trenes con mejores motores de tracción, más aerodinámicos, con
stand by, con freno regenerativo -sirve para aprovechar la energía cinética al igual que en los coches de Fórmula 1- o con control de consumos en tiempo real. En la actualidad, los trenes Civia son el estandarte de Cercanías en cuanto a eficiencia y en Madrid ya circulan más de 100, como los que llegan a la T4 del aeropuerto de Barajas.
El factor humano también ha sido muy importante, pues la conducción económica es parte de la formación de los conductores y con ella se consigue reducir la energía consumida hasta un 20 por ciento. Solo con que se frene de una forma determinada se pueden conseguir importantes ahorros, algo a lo que Renfe le saca el máximo partido en Cercanías, al realizar paradas de forma frecuente.
La crisis no ha sido freno para la política de eficiencia energética de Renfe. "Al contrario, es una oportunidad", señala Núñez en referencia a que un menor consumo energético también supone un menor coste económico y eso que aún no hay que pagar por las emisiones contaminantes a la atmósfera. Pero "a no muy largo plazo" llegará y ahí "el tren estará de nuevo en una condición favorable". Por todo ello, Renfe ha desarrollado un plan de sostenibilidad energética 20 20, que busca seguir reduciendo el consumo energético, las emisiones y los costes y extender esta cultura interna de eficiencia a sus trabajadores y usuarios.
Un nuevo aliado: la bicicleta
La intermodalidad es otro de los caballos de batalla de Cercanías Madrid, ya que resulta fundamental para competir contra la cultura individualista del automóvil. Este tiene la gran ventaja de llevar a sus adeptos de puerta a puerta, cosa que difícilmente puede hacer el transporte público con todos sus usuarios. Por este motivo, desde Cercanías se considera que "hay que establecer una alianza entre todos los medios de transporte frente al coche".
Según explica el gerente de Medio Ambiente de Metro, el sistema de transporte madrileño es una "cadena". Los eslabones centrales serían los medios masivos como el Cercanías o el Metro. Después están los eslabones laterales con los que recorrer la última milla, que son los que están menos desarrollados. En este caso, Cercanías está apostando por la bicicleta, aunque, según Núñez, también resulta importante incrementar las rutas de autobuses hasta las estaciones de tren, sobre todo para conectar con los polígonos industriales, o incluso crear más aparcamientos en las estaciones como los que ya tiene Cercanías en algunos puntos de la región o disuasorios a las entradas de Madrid como ha proyectado el Ayuntamiento de la capital, aunque no se han llevado a la práctica.
En este sentido, Cercanías Madrid quiere contagiar a sus usuarios la cultura de la bicicleta. Desde junio,
se pueden subir bicicletas a los trenes sin limitaciones de horarios. Además, se están habilitado espacios específicos para ellas y cuando no los hay se pueden usar los accesos al tren.
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La idea es poder llegar hasta el Cercanías en bici y montarla en el tren o bien aparcarla en alguno de los espacios reservados para ellas con los que ya cuentan algunas estaciones (Atocha, Villaverde Bajo, Villaverde Alto, Aranjuez, Sector 3, Las Margaritas, Pinto, Fuenlabrada, Colmenar, Fuencarral, Majadahonda, Aravaca, Pozuelo, El Barrial, Villalba, Cercedilla -en proyecto-, Azuqueca, Meco, Alcalá Universidad, Alcalá de Henares, La Garena, Torrejón de Ardoz, San Fernando, Coslada, Vicálvaro, Santa Eugenia, Vallecas, El Pozo y Entrevías).
Cercanías Madrid quiere seguir creando nuevos aparcamientos para bicicletas y estudia incluir ciertos servicios en ellos como reparación y mantenimiento, de tal manera que también aumente "la sensación de seguridad" cuando se opta por dejarlas estacionadas durante horas.
Como señala Núñez, quizás más que el Día Sin Coches se debería celebrar un día sin transporte público o sin tren para comprobar su aportación a la sostenibilidad, que no es una cuestión accesoria en muchas ocasiones. "La capacidad del Cercanías para mover muchos pasajeros en poco tiempo hace que sea imprescindible en las ciudades", sentencia el responsable de Medio Ambiente de la compañía.