Una cruz, medio centenar de fieles tras de ella y un capellán a la cabeza de la comitiva cantando los himnos pertinentes. Esta escena es la que se encontraron el pasado domingo 26 de junio, día del Corpus Christi, los pacientes ingresados en la segunda planta del ala sur del Hospital Clínico. En este singular espacio, el sacerdote que atiende la capilla del centro decidió celebrar una solemne procesión.
El recorrido, según indicaron a
Madridiario testigos presenciales, se inició en la capilla, situada en el pasillo que une el ala norte con el ala sur, próxima a los ascensores que suben desde la puerta A. Cerca del mediodía, cruz en mano y con el sacerdote al frente, un grupo de entre 50-60 personas compuesto por pacientes y familiares se desplazó por el área de consultas y hospitalización del ala sur.
La inusual algarabía sacó a algunos de los pacientes de sus habitaciones, según aseguró uno de los ingresados en el área de Digestivo. Varios de los convalecientes se quejaron al personal del hospital por el
ruido provocado por la procesión, que incluía el uso de un incensario. "Yo llevo 12 años trabajando aquí y nunca lo había visto", confensó otro trabajador mostrando su sorpresa.
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A preguntas de este digital, la dirección del centro admitió la celebración de la procesión. Sin embargo, y tras contrastar lo sucedido con el propio capellán, le restó importancia asegurando que este acto se realiza
"todos los años". "Se realizó un recorrido en los pasillos en torno a la capilla. En uno de esos pasillos es verdad que
se pasa por varias habitaciones, pero no fue una procesión por toda la planta ni mucho menos", añadió un portavoz.
Capillas y salas aconfesionales
La vinculación de los hospitales con las órdenes religiosas católicas ha sido estrecha, ya que, históricamente, las congregaciones financiaron los centros y prestaron servicio a los pacientes. Esa herencia se refleja hoy en que todos los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid cuentan con un
servicio religioso católico en la forma de
capillas y mediante la presencia de sacerdotes, cuya presencia en las habitaciones hoy solo es posible a petición del enfermo. De ahí, señalan los testigos, que la procesión del pasado domingo por los pasillos del Clínico causase tanta extrañeza.

Los miembros del Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (
MATS) han recabado los testimonios de varios pacientes antes de hacer llegar una protesta formal al gerente del centro, José Soto. MATS advierte, además, que no es la primera vez que existen problemas con la capilla del centro: "En una ocasión tuvimos que instar a que retirasen unos carteles con el sello corporativo del centro que habían pegado por todo el hospital
llamando a los pacientes a acudir a misa. El gerente quitó el sello, pero los carteles siguieron allí". Para MATS, una cosa es que las capillas del centro no sean salas aconfesionales (como las que existen, por ejemplo, en el aeropuerto de Barajas) porque el catolicismo sea la religión mayoritaria. Otra muy distinta es que se llegue a molestar a los pacientes o a ofender a quienes profesen otra fe con demostraciones como esta.