Esperanza Aguirre fue proclamada este miércoles presidenta de la Comunidad de Madrid por tercera vez consecutiva. Tras más de siete horas de debate parlamentario, la líder del PP mostró a la oposición más voluntad de diálogo que nunca para superar la crisis económica y promover una regeneración democrática que dé respuesta a movimientos como el del 15-M. Ello no implicará, sin embargo, que renuncie a su conocido liberalismo. Como la propia dirigente advirtió, sólo confía en la "ortodoxia financiera" y en la libertad como instrumentos de progreso.
Aguirre lo dejó claro durante las dos jornadas que dura el proceso de investidura del jefe del Ejecutivo. El martes, durante su
discurso ante el pleno de la Asamblea de Madrid, pidió la confianza de la Cámara para que Madrid "no se pare" y para que siga siendo la "locomotora de España". Ese éxito lo atribuyó, sin dudarlo, a sus políticas de
bajadas de impuestos, al
adelgazamiento de la administración regional, a la
desregulación normativa y al desembarco generalizado de la empresa privada
en la gestión hospitales, colegios y escuelas infantiles, transporte o, en el futuro, el Canal de Isabel II.
"El dinero, donde mejor está, es en el bolsillo de los ciudadanos", repite con frecuencia la presidenta. Por ello, apoyada en que Madrid tiene una
tasa de paro menor que la media estatal y en que la región lleva 18 meses consecutivos de crecimiento, garantizó que
mantendrá el rumbo mientras nadie le presente una fórmula mejor. El refrendo de los ciudadanos en las urnas también le avala, pero la oposición se tomó sus ofrecimientos de colaboración como un dardo envenenado.
Enfrentamiento con Gómez
"Quiero ser la
presidenta de todos los madrileños. Espero sugerencias y propuestas constructivas que estoy plenamente dispuesta a escuchar y considerar porque siempre voy a estar dispuesta a llegar a acuerdos que beneficien a los madrileños", lanzó Aguirre este miércoles.
Tomás Gómez (PSM),
Gregorio Gordo (IU) y
Luis de Velasco (UPyD) le tomaron la palabra y le ofrecieron alternativas. Incluso expresaron la voluntad de escuchar la indignación ciudadana -más allá de incidentes aislados violentos- que han reflejado las manifestaciones del 15-M. Pero pronto se dieron cuenta de que el PP, con su mayoría absoluta, no parece dispuesto a compartir programas.
Gómez, que se estrenaba como portavoz en la Cámara, se llevó la peor parte. El líder de los socialistas madrileños ofreció todas las medidas para crear empleo que llevó en su programa electoral, pero la respuesta de Aguirre fue sencilla: "Usted dijo que quiere para Madrid lo mismo que Zapatero ha hecho con España: cinco millones de parados". Cuando el ex acalde de Parla le pidió transparencia mediante un portal de Internet que refleje todas las cuentas públicas, la dirigente le acusó de haberse negado a entregar las cuentas de su antiguo ayuntamiento durante dos años. Ante la idea de dialogar con el movimiento del 15-M a través de una comisión con representación de todos los partidos políticos, Aguirre se rebeló recordando incidentes como los del pasado sábado en el Ayuntamiento de Madrid: "¿Con esos es con los que hay que hablar?". Al llegar a la corrupción y al caso Gürtel, la presidenta le lanzó la condena de la número dos del PSM, Trinidad Rollán, por prevaricación. "Aquí hay un diario de sesiones y las mentiras se pueden leer en la sesión siguiente [...] Usted es nuevo en esta Cámara y no me conoce bien, pero ya me conocerá", despachó Aguirre al líder de la oposición, que le había adviertido que la mayoría absoluta de los populares no les de un "poder absoluto".
Cuidar los servicios públicos
Gregorio Gordo también recogió las preocupaciones del movimiento de los indignados. El portavoz de IU aseguró que esta legislatura defenderá "muchas" de sus reivindicaciones porque estas son las de los jóvenes, los trabajadores y los usuarios de la sanidad o la educación públicas. "Si hoy en la región hay 30.000 desahuciados al año y siguen manteniendo la deuda con los bancos aunque vivan debajo de un puente es porque el PP, el PSOE, la derecha nacionalista y el poder financiero así lo han querido", acusó el portavoz de la coalición en relación a las promesas hipotecarias del PP. Al hablar de la reforma electoral, acusó a Esperanza Aguirre de querer "eliminar la pluralidad" imponiendo circunscripciones de dónde solo salgan elegidos los diputados más votados. "Con la ley electoral actual a mí me va bien, he conseguido tres mayorías absolutas, pero creo que hay que acercar este parlamento a los madrileños", recibió Gordo como respuesta.
Esperanza Aguirre quiso hallar más puntos de encuentro con la nueva fuerza política de la Cámara, UPyD. El encuentro, efectivamente, llegó en lo referente a las listas abiertas, tema que el nuevo partido se comprometió a estudiar, y en el anuncio del portavoz del PP, Íñigo Henríquez de Luna, de que renuncia al coche oficial y que su grupo propondrá rebajar un 20% la asignación que cada uno de los partidos recibe en la Cámara para su funcionamiento. Estas tres ideas ya iban en el programa electoral de la formación magenta. Sin embargo, Luis de Velasco se desmarcó tanto de la forma de entender la gestión de los servicios públicos de los Gobiernos de Aguirre como de su concepto de la austeridad.
Ante el "colapso económico" que, como lo describió De Velasco, vive el Estado de las Autonomías, Madrid está, pese a todo, en condiciones de "liderar" la recuperación en su opinión. Esa recuperación, le precisó la nueva jefa del Ejecutivo, sólo vendrá de la mano de política liberales como las aplicadas hasta el momento. Con la mayoría absoluta del PP en la Asamblea, la hoja de ruta vuelve a estar clara para los próximos cuatro años.