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Las Letras pita y aplaude a Gallardón

Las Letras pita y aplaude a Gallardón

Por Enrique Villalba
miércoles 11 de mayo de 2011, 00:00h
Actualizado: 12/05/2011 15:04h
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, paseó por el barrio de Las Letras para mostrar la combinación entre patrimonio histórico, comercio de barrio, emprendimiento y turismo. Madridiario les narra la cara B de esta visita electoral.
El sol pegaba duro a las 18 horas de este miércoles en la plaza de Jacinto Benavente. Los que podían, se refugiaban en la cafetería callejera o en las terrazas de los bares cercanos. El peatón se las veía y se las deseaba para transitar en condiciones porque parecía que todos los servicios municipales habían ido a confluir a la zona: una oficina móvil de atención a mujeres, varias unidades de Polícía Municipal, de Movilidad y Limpieza... Un autobús parado en la calle de Atocha reclamaba la atención. Un lema, 'Centrados en ti', y un personaje serigrafiado en los lomos del vehículo. A los pocos segundos de abrirse las puertas, se despejaban las incógnitas: Alberto Ruiz-Gallardón, con una extensa comitiva, iba a darse un paseo por el barrio de Las Letras.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, saluda a un vecino y su perroLa plaza del Ángel y la de Santa Ana fueron sus primeros objetivos. Los hoteleros y los hosteleros, con los negocios a reventar, salían a recibirle a la puerta encantados. El alcalde se centraba en ellos porque al otro lado del tendido algunos le pitaban. Un taxista le pedía la regulación de las 16 horas para todos. Otra señora, una renovación en la calle de las Tres Cruces. Un tercero, trataba de mostrarle el estado del pavimento en el barrio. Un vecino paseaba a su perro. El candidato, gran amante de estos animales, se acercaba a saludar a uno y otro. A unos metros, un sin techo llamaba sin cesar al popular:

- "Gallardón. Gallardón. Gallardón".

Oídos sordos.

- "Gallardón. Antes me caías mal pero cada vez me caes mejor".

Palabras mágicas
Palabras mágicas. El alcaldable se volvió para agradecerle su apoyo antes de recalar en un 'Room Mate' de ambiente donde el propietario explicaba su negocio. El vicealcalde Manuel Cobo alucinaba con las suites con jacuzzi. La comitiva enfiló la calle Prado mientras el equipo de campaña repartía panfletos del Partido Popular a diestro y siniestro. La concejala socialista municipal, Dolores del Campo, que pasaba por allí, se fue, entre otros, con el folleto.

Ruiz-Gallardón saluda a trabajadoras que salieron a recibirle a los portalesEl alcalde paró frente al Ateneo de Madrid, donde preguntó qué iba a ser del edificio tapiado que está a su lado. El regidor hizo caso omiso de la institución cultural, acostumbrada al ostracismo al que le tiene sometido el Palacio de Cibeles. También proponía la posibilidad de proteger urbanísticamente las placas de identificación de manzana que tiene la zona desde el siglo XIX. No le dio mucho más tiempo a andar cuando se encontró con el candidato socialista a la Alcaldía, Jaime Lissavetzky. Apretón de manos, unas palabras sobre qué tal iba lo suyo, mucha suerte y hasta más ver. Presumiblemente, el día 16 en las redes sociales volverán a verse las caras. Por lo menos, por Internet.

Juego de muñeca
En la plaza de las Cortes, el candidato a la Alcaldía preguntaba al concejal presidente de Centro, José Enrique Núñez, si el hotel Villa Real iba a poner una terraza. "Sería un espacio ideal para esto", comentaba. Al parecer, ni está ni se espera. Lo que sí que se espera es el cambio de las macetas que rodean el perímetro del escalón superior de la nueva peatonalización, por una barandilla. Estará próximamente.

Gallardón y LissavetzkyDe ahí, entró en la sede de Tuenti, para fijarla como ejemplo de emprendimiento en Madrid. Una empresa que acapara el 20 por ciento del tráfico de Internet y que surgió en la cafetería de una universidad. La oficina, muy a lo americano. Paredes escritas, papelitos de colores y gente trabajando en sillones con sus ordenadores portátiles. El candidato se metió en la sala de ocio. Ruiz-Gallardón aprovechó la coyuntura para hacerse la foto del paseo echando una partidilla de futbolín. Con su juego de muñeca, se nota que no ha pasado mucho tiempo en las recreativas.

Ripios venezolanos
En plena salida, todos se pegaban por la foto que vinculaba al regidor con las puertas del Congreso de los Diputados. Subiendo la carrera de San Jerónimo se encontró con el político Eduardo Madina, que le despachó a toda velocidad para irse en coche oficial. El regidor, a pie, llegaba a su última parada en la plaza de Canalejas, donde habló con una quiosquera de los nuevos avances que se han instalado en estos establecimientos. Un vecino afectado por la situación urbanística de El Cañaveral pidió ayuda al candidato popular, que le aseguró que se había reunido esa misma mañana para solucionar su problema.

El sol daba muestras de irse a dormir y a Ruiz-Gallardón le esperaban los ripios del cantante y pregonero venezolano Carlos Baute. Cuando iba a partir, una señora se le acercó. "Señor Gallardón. Muchas gracias por lo que hace ¿Podemos hacer algo por usted?", comentó. Sin duda, el alcalde sentenció antes de marcharse: "Sí. Votarme".
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