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Una foto histórica: Margarita Xirgu y Carmen Carbonell

Una foto histórica: Margarita Xirgu y Carmen Carbonell

viernes 29 de abril de 2011, 00:00h
Actualizado: 29/04/2011 18:50h
En 1926 Margarita Xirgu (1888-1966) ya era una primera actriz del teatro español que había estrenado en La Princesa (María Guerrero) obras como Salomé, de Wilde (1914), Marianela (1916) y Santa Juana de Castilla, ambas de Galdós (1918), El mal que nos hacen (1917) y La noche del sábado (1922), de Benavente… Aún no había llegado su alianza con García Lorca ni las grandes temporadas del Español durante la II República ni la Medea en el teatro romano de Mérida (1933).

En 1926 Carmen Carbonell (1900-1988) era una damita joven de la escena. Con 19 años había hecho en el Eslava Un contrato leonino (1919). Después pasaría por el Muñoz Seca y por el Infanta Isabel. Hasta que otra catalana, Margarita, la contrató para su compañía en Español, junto a leyendas como Alfonso Muñoz (el abuelo de las Goyanes), Manrique Gil o Julia Pacelo. Trabajaría con ella durante diez años.

En 1926 Carmen Carbonell y la compañía de la Xirgu, pasaron al Fontalba de la nueva Gran Vía madrileña. Juntas representaron Las flores, de los Quintero (1926), La mariposa que voló sobre el mar y La ermita, la fuente y el río, de Marquina  (1926). Seguirían ¡No quiero, no quiero! y Más fuerte que el amor, de Benavente (1928).

El 12 de octubre de 1927 ambas actrices protagonizaron el estreno de Mariana Pineda en el desaparecido Fontalba, con decorados de Salvador Dalí.

Sus caminos se separaron. Carmen, tras pasar por el Lara, se convirtió en una primera actriz mientras que su marido, Antonio Vico, era una figura imprescindible en el cine y en el teatro. Juntos triunfaron en todos los escenarios de España. Carmen, ya viuda, fue una actriz venerada y admirada, con un carácter fuera de serie con el que se imponía a cualquiera que quisiera rebajarle su categoría. Recuerden su interpretación en la película Flor de otoño (1978).

Margarita dejo España. Tuvo que irse. Recaló en Latinoamérica y nunca volvió a su patria, aunque su magisterio siguió demostrándose en Argentina y Uruguay. Hoy es una leyenda de nuestro teatro.

En la foto las vemos a las dos en plena juventud. Desprenden seguridad, elegancia… son dos mujeres excepcionales en una época -1926- en la que la condición femenina tenía difícil sobresalir sin el paraguas de un marido. La Xirgu es un mito. Carmen es un recuerdo que merece entrar en el Olimpo de las grandes actrices del siglo XX.
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