lunes 18 de abril de 2011, 00:00h
Actualizado: 26/04/2011 08:35h
Ya no queda poco para las elecciones de mayo. La campaña se iniciará
oficialmente 15 días antes de la fecha de la cita con las urnas, pero la precampaña lleva en marcha demasiado tiempo. Ahora ya todo se expone en clave electoral y los dos candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid con más posibilidades, no los únicos, el socialista Tomás Gómez y la popular Esperanza Aguirre tienen muy claro que la palabra como arma para convencer, que no vencer, no tiene porque significar nada en concreto y que la imagen, la sensación y la descalificación del contrario son elementos destacados en sus intervenciones.
Ambos se dirigen al votante fijo y a los que consideran que la fe es más importante que la razón. Mientras Tomás Gómez estaba en Argentina buscando votos de los madrileños que viven en aquella zona, sus amigos del PSM colocaron en el balcón de la sede de Callao un cartel de considerables dimensiones en el que aparece su candidato montado a caballo y simulando que es un gladiador romano. El líder del nuevo socialismo madrileño figura, también, como protagonista de la película “Invictus”, basada en la vida de Nelson Mandela. Se incluye, asimismo, el lema de “a su lado todo es posible”. Parece querer decir que, hasta la fecha, cuando se ha presentado para ocupar algún cargo, siempre ha salido victorioso. Llegó a la Alcaldía de Parla tras ser elegido por los afiliados del PSM en ese pueblo y derroto a Trinidad Jiménez, candidata del todavía jefe del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en las primarias que le posibilitaron aspirar al cargo de Esperanza Aguirre. Es decir, invicto.
El cartel, ya retirado porque podía vulnerar alguna ley que impide empapelar edifi cios protegidos -aunque los que lo colocaron dicen que ya no está porque el objetivo era llamar la atención-, ha puesto de manifiesto que todo vale para salir en los medios y que, si hubiesen tenido una propuesta estrella para convencer a los votantes -por ejemplo en materia de empleo, que es la mayor preocupación de los ciudadanos, o para que los políticos, que se han convertido en uno de los mayores problemas de los madrileños, piensen más en las cosas de todos y no sólo de sus cosas-, “Invictus” no sería el reclamo. Sólo ha sido una anécdota muy comentada por muchos, incluso por algunos socialistas que han sentido vergüenza de las cosas que hacen los suyos para llamar la atención, en vez de tratar de atraerse a los ciudadanos por sus ideas, ejemplo y proyectos. Algunos recuerdan que “la chupa” de Trini Jiménez también atrajo a muchos curiosos y consideran que considerarse a sí mismo “Invictus”, “Tarzán” o “Antoñita la fantástica” es muy imaginativo pero no dice mucho del que lo hace.
El invicto quiere derrotar electoralmente a Aguirre, que lleva semanas repitiendo que pretende mejorar los resultados de 2007. Entonces, el PP obtuvo 111 de las 179 alcaldías de la región y ahora quiere superar a los socialistas en los pueblos del sur que todavía están gobernados por la izquierda. Quiere liquidar todo lo que huela a PSOE en pueblos como Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón o Leganés y lo que ofrece es su rechazo absoluto a lo hecho por Zapatero desde el Gobierno de España para intentar conseguir crecimiento económico y creación de empleo. El todavía portavoz del PP en la Asamblea de Madrid y candidato a la Alcaldía de Alcorcón, David Pérez, vaticinó, en el mismo acto de presentación de aspirantes a ser alcaldes en el que Aguirre reunió incluso a Alberto Ruiz Gallardón, que será difícil encontrar alcaldes socialistas después del 22 de mayo.
En la misma línea, el alcalde de Madrid apoyó acabar con el llamado “cinturón rojo” porque “no es ni cinturón ni rojo” -no sé bien qué significa- y consideró que los votantes deben tener en cuenta que apoyar a los aspirantes socialistas es hacerlo a Zapatero, que, a su juicio, reúne en su figura todos los males que puede tener un gobernante. Los madrileños votaremos a quienes consideremos conveniente, sin descartar el voto en blanco si nada ni nadie nos pone tanto como para depositar la papeleta con su nombre, y sobre todo, teniendo en cuenta lo que nos dé la gana. No es bueno pedir el apoyo para uno mismo con el único argumento de que el contrario es feo, malo, chungo y un poco cabroncete. Hay que tener mucha fe para votar a ciegas sin saber realmente qué ofrece cada uno, más allá de arrasar al contrario y de lo que diga “el invictus” de turno o “la liquidadora” de siglas del momento. La guerra de siglas es tan divertida como los juegos de muñecas entre mayores, pero es sólo eso, un juego.
Las elecciones son algo tan importante que no podemos caer en el seguidismo absurdo de los que hablan sin decir nada y quedan en silencio cuando los derechos sociales, los servicios públicos y la lucha contra el hambre en el mundo son los grandes atacados por la crisis.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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