viernes 11 de marzo de 2011, 00:00h
Actualizado: 21/03/2011 10:13h
Que sí, que ya sé que es prepotente, que a veces va de "sobrado", que se pasa de frenada en muchas ocasiones. Pero no puedo evitarlo: como dice Esperanza Aguirre, yo "soy de Mou". En su caso, hay más parecidos que diferencias: los dos son personajes con fuerte personalidad, explosivos en sus declaraciones y sin pelos en la lengua, y a los que les gusta ser el centro de atención. Mou, además, ha conseguido hacerse con el protagonismo casi absoluto en un club lleno de futbolistas que son, cada uno por su lado, estrellas por méritos propios, y eso sin duda tiene su valor. Porque además él lo hace sin enseñar "chocolatinas" ni meter goles. Sólo le hace falta sentarse ante un micrófono y soltarse la melena.
Sus jugadores le respetan. El mismo Casillas daba estos días la clave: "Todo lo que haga Mourinho es motivo de debate". Pues sí; dicho a lo castizo, cuando habla, sube el pan. Pero, ¿cómo enfadarse con él, si es el sueño de todo periodista? Un señor que nunca deja de responder, que entra a todos los trapos, que da titulares hasta cuando tartamudea... en este mundo de ruedas de prensa sin preguntas, de actos programados al detalle -a veces parece que hagan ensayos previos-, donde el interviniente no se sale ni una coma del discurso escrito, en los que las notas de prensa tienen hasta títulos y pies de fotos, me parece todo un lujo contar con personajes como Mou.