Un agente de la Policía Nacional se convirtió por casualidad el pasado domingo 2 de enero en el primer héroe del 2011, al evitar que un individuo incendiase una discoteca situada en los bajos de un bloque de viviendas de la calle de la Emperatriz Isabel, en Carabanchel.
El policía, que estaba fuera de servicio tras acabar el turno de noche en la Comisaría de Carabanchel, se encontraba repostando gasolina en la calle
Antonio López cuando vio en la misma estación cómo dos individuos llenaban una
garrafa de combustible mientras comentaban sus planes. "Escuché a dos ciudadanos discutir e increparse en otro idioma que no era castellano. Hablaban a veces en castellano y escuché algo de quemar una discoteca", explicó el agente a
Europa Press.
Según su relato, "estaban comprando las garrafas de gasolina pero no tenían vehículo", por lo que decidió
llamar al 091 mientras les seguía para comprobar a dónde se dirigían.

Los dos sujetos caminaron hasta la calle de la Emperatriz Isabel y se detuvieron frente a la discoteca Fantasy, a cuyas puertas, cerradas, comenzaron a verter la gasolina con intención de
prenderle fuego. La operación se repitió en otra de las entradas del local. En ese momento, la radiopatrulla alertada por la Comisaría llegó al lugar e identificó a ambos individuos, deteniendo al autor material e interrogando a su compañero, Stefan Constantin, de 28 años, que aseguró que había
intentado convencer por todos los medios a su compatriota de que no lo hiciera. De ahí la discusión a gritos que ambos mantenían en la gasolinera, donde les descubrió el primer agente, según su versión.
No es la primera que el policía que dio la voz de alarma evita un siniestro estando fuera de servicio. Su actuación pudo evitar una desgracia, ya que, pese a que la discoteca se encontraba cerrada, la proximidad con la planta superior en un
bloque de viviendas antiguo con cinco pisos de altura podría haber hecho que el incendio se propagase con facilidad.