lunes 11 de octubre de 2010, 00:00h
Actualizado: 22/10/2010 12:42h
La buena educación y el verbo pausado y reflexivo de Ruíz Gallardón, hace difícil que se le pueda pillar en un desafuero calificativo, en una incontinencia verbal o en un improperio desproporcionado. Su expresión en torno a Rodríguez Zapatero fue una excepción en su forma de comportarse y expresarse, pero se agradece que de vez en cuando la razón, el sentido común, hagan que el alcalde se salga de madre, nada grave por otra parte, que pierda un poquito, sólo un poquito, las composturas con el presidente del Gobierno y que coincida con su compañera Esperanza Aguirre en que el señor Rodríguez Zapatero trata a Madrid como la malquerida del Estado.
Gallardón ha dicho de ZP que es como un niño, como un mal alumno, envidioso, que llega a final de curso sin hacer bien sus deberes e impide al Ayuntamiento de Madrid que siga haciendo cosas. Comprendo al alcalde, comprendo que esté muy quemado porque el gobierno ZP no deja refinanciar la deuda del Ayuntamiento de Madrid, le pone todas las trabas del mundo pensando quizá en aquello: “de perdidos al río”, es decir, que si no entra en la lógica electoral que el PSOE conquiste Madrid, pues a seguir castigando a esta ciudad y a sus ciudadanos, no sólo intentando estrangular económicamente a su ayuntamiento, sino negándole, como a la Comunidad en su conjunto, el pan y la sal de las inversiones, incluso torpedeando aquellas que son iniciativa de las principales instituciones madrileñas.
Mucho debe haber colmado Zapatero el vaso de la paciencia de Gallardón, cuando le ha llamado “niño envidioso que finaliza el curso sin hacer bien sus deberes”. Qué quieren que les diga: que el alcalde lleva toda la razón y que cuando su compañera Esperanza Aguirre se quejaba e “iba llorando por la esquinas”, como Gallardón llegó a decir de ella, llevaba la misma razón que ahora le ha llevado a él a romper sus tradicional flema de cordialidad institucional.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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