Creo que es lo justo. Hay que felicitar al ganador y en este caso es Tomás Gómez. Y nos alegramos. Todos los que creemos en el trabajo nos sentimos un poco solidarios con un hombre que ha sabido enfrentarse al poder, a quienes le querían retirar de la batalla y ha salido airoso. Y no era fácil, porque los enemigos que tenía y tiene enfrente son muy poderosos. Claro que lo ha hecho en un momento clave. Zapatero, auténtico derrotado en estas primarias, pierde posiciones electorales a velocidad de vértigo. Pero ese es otro cantar, ahora toca hablar de Gómez, que ha luchado por un proyecto elaborado durante tres años, y lo ha hecho en las peores condiciones, porque nunca ha estado en la Asamblea de Madrid, único lugar donde se debaten y se deciden los problemas de la Comunidad. Una ausencia que le marginaba en los momentos de mayor interés. Pero ahí ha seguido, sin huir a mejores puestos y posiciones políticas más cómodas que la oposición.
Se merecía ser el candidato socialista a la Comunidad de Madrid y lo ha conseguido. Ahora necesita fuerza y suerte porque lo peor no ha sido llegar, sino el recorrido que le queda hasta la campaña electoral. No hay que olvidar que los enemigos que sigue teniendo son fuertes.
Tomás, el PSM y Madrid están de suerte, porque gobierne quien gobierne la próxima legislatura, no será un recién llegado, oportunista y sin programa para una Comunidad de más de cinco millones de habitantes, motor y capital de España. Las bases socialistas madrileñas, que saben lo que hay que hacer, han desterrado la propaganda y la demagogia en beneficio de todos. Tanto Esperanza Aguirre, que ya lo viene demostrando, como la posible alternativa de gobierno, que será Tomás Gómez, si el PP pierde la mayoría absoluta y le permiten formar una coalición de gobierno, ambos, estarán preparados para afrontar una etapa de protección y desarrollo de Madrid como se ha hecho hasta ahora.
Es evidente que estas primarias no terminan aquí. En política los errores tienen un recorrido largo y la decisión de retirar a Tomás de la candidatura era un error y gordo. Era un desprecio a los madrileños, como tantos otros, viene sufriendo esta Comunidad a lo largo de los años. Pero también se ignoraba a una militancia y a un equipo de socialistas que han trabajado durante mucho tiempo con el objetivo de llevar su programa adelante y no sólo con el vértigo propagandístico electoral del momento. Madrid es demasiado para basarlo en una jugada individual. Y ha salido mal. Por eso hay que felicitar al ganador.
De lo demás, ya iremos hablando.