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La reforma del despido

La reforma del despido

Por Cristina Cifuentes
miércoles 15 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 23/09/2010 17:17h
Se acaba de aprobar la reforma laboral. Una reforma laboral improvisada, tramitada en tiempo récord bajo la presión de los mercados y de nuestros socios en la Unión Europea.

Llama poderosamente la atención que esta importantísima Ley se haya aprobado únicamente con los votos del cada vez más solo Partido socialista. El moribundo Gobierno de Rodríguez Zapatero ha obtenido una victoria pírrica, al ser incapaz de conseguir que ningún grupo político de todo el arco parlamentario apoyara su propuesta.

Doble fracaso de Zapatero, que siempre dijo que cualquier reforma del mercado laboral se pactaría previamente con los agentes sociales. Ni acuerdo social ni consenso parlamentario. De las cerca de 600 enmiendas presentadas, el PSOE apenas ha admitido 70, rechazando incluso todas las modificaciones aprobadas por el Senado. Se ve que lo del talante quedó olvidado en la noche de los tiempos.

Sin ninguna duda el principal problema de España es el desempleo, con más de cuatro millones y medio de parados y un millón y medio de familias que tienen a todos sus miembros en paro. Por ello es imprescindible abordar una reforma del mercado del trabajo que estimule la contratación y genere confianza. La reforma de Zapatero, lejos de ofrecer mejores condiciones para la contratación y estabilidad en el empleo, se limita a abaratar los despidos.

La reforma del paradójicamente denominado Partido Socialista Obrero Español es inaceptable básicamente porque deja tres aspectos clave sin atender: en primer lugar no se facilita la contratación, en un momento en que en España hay cinco millones de parados. En segundo lugar, esta reforma hace que el despido sea más fácil que modificar las condiciones de trabajo, dejando de lado la necesaria reforma de la negociación colectiva. En tercer lugar, se olvida de la eterna asignatura pendiente: la formación y promoción profesional adecuada a las necesidades de las empresas, que nos permita competir en condiciones de igualdad.

Claro que ahora Zapatero quiere convencer a Europa de que los parados que reciben formación no son desempleados, porque “trabajan para España”. Cruel desatino de un Presidente que parece haber perdido definitivamente el rumbo.
 
El PSOE ha perdido la oportunidad de hacer frente de manera rigurosa a los problemas de un mercado de trabajo excesivamente rígido, adoptando medidas ambiciosas que ayuden a lograr el objetivo fundamental de crear empleo y que nos sitúen en condiciones para competir.

Esta reforma laboral ha sido rechazada por todos: sindicatos, empresarios, expertos y todas las fuerzas políticas representadas en el arco parlamentario. La única virtud de la reforma laboral es que ha sido capaz de aunar voluntades, tiene la rara cualidad de no contentar a nadie. Una vez más, asistimos a una nueva improvisación de Zapatero, incapaz de sacar a España de la crisis
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