lunes 06 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 14/09/2010 09:00h
E.T.A. habló y lo hizo de nuevo con voz de mujer a través de la BBC con traducción inmediata en Gara; y todos el domingo se hicieron eco de ello, todos escucharon su mensaje y todos lo han comentado en estos días.
Y yo esperaba una respuesta en especial, la de Rubalcaba, que ha tardado un poco en llegar, y esperaba otro comentario en particular, el de Jaime Mayor Oreja, del que me fío mucho más por su probado saber y experiencia con respecto a esta calaña de personajes y su modus habitual.
Y el mensaje es que la campaña ha empezado de nuevo.
De nuevo aparecen para empezar a extorsionar, que es como se llama en nuestro idioma, el español, poner condicionantes.
De nuevo se abre la vía del disimulo para salirse con la suya, para colarse políticamente, presentarse en Mayo en los ayuntamientos y de esa manera, cobrar del dinero de los españoles a través de medios legales, financiar su discurso separatista o su aparato de comunicación con dinero español, ¡ese que tanto aborrecen, el dinero no, a los españoles!
¡Y no me lo creo!
No les creo, como ya no lo hace nadie, nadie creemos ya ni a estos asesinos ni al gobierno que los dé la opción de encontrar resquicios, de colarse eternamente, sin piedad y sin final a base de recordar el horror que pueden causar, de mercadear con él.
No creo que nadie pueda dejarse convencer por este rollo ya tan cansino.
Y para quien tenga dudas de la buena fe de la banda todavía armada, recordar que solo cabe una salida, y es la disolución permanente y definitiva de ETA; la entrega sin condiciones de las armas y ponerse a disposición de la justicia, como todo el conjunto de los españoles, para que cumplan con la ley pagando por sus delitos.
¿El resto?... el resto son cantos de sirenas, pactos encubiertos, ensoñaciones mentirosas, engaños al pueblo y una vez más, el eterno as en la manga, que al fin ya no engaña a nadie, porque nadie en sus cabales, pese a lo que diga el ministro Rubalcaba, cree que esto es casual, que los acercamientos de los presos, la protección a estos frente a los medios y el guante de seda con el que se les trata en estos últimos ocho meses es fruto de la casualidad... porque yo no me creo nada de este montaje.