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Aún nos queda agosto

Aún nos queda agosto

Por Mara Colás Amor
lunes 09 de agosto de 2010, 00:00h
Actualizado: 17/08/2010 19:58h
Este agosto está siendo especialmente distinto al resto de los que recuerdo y mucho más caluroso de lo normal, diferente en todo, excepto en la tranquilidad que aparentemente invade Madrid cada año; nuestra capital está en estado de reposo, en agosto, aunque sólo sea en apariencia.

Las calles ambientadas, pero ahora parecen enormes y son tan ágiles en circulación que da enorme placer conducir en coche; los locales, bares y restaurantes abiertos, pero sin saturación ni problema, las terracitas con sitio siempre donde poder refrescarte del paseo o el cine. Este paisaje de un Madrid de mi niñez me hace pensar en el sueño que sería que todos los que se han ido, aquellos que han emigrado puntual y brevemente a playas, sierras o a los pueblos de sus familias se quedasen allá donde estén, durante un tiempo... Sería todo un sueño disfrutar de este Madrid así en un mes como octubre, siempre mi mes favorito.

Pero esto solo es en apariencia, los cuchillos están afilándose ya en la sombra, en talleres, porque están todos preparándose en armas para la lucha política desgarrada del próximo año, en primavera, que ya está gestándose y a la que tanto temo por la imagen de bajeza humana que nos van a brindar…

Y la esperanza que tuvimos para este verano, de descanso y el parón laboral, es la ultima salvaguarda real para lo que será este despeñadero a partir de septiembre, cuando nos encontraremos frente a frente con la realidad del momento actual; la realidad del derrumbe social, del desplome de la imagen de la casta política, de las cifras de matrimonios muertos en verano o de la cuenta pendiente que nos dejara, con intereses, el saldo rojo de la tarjeta de crédito.

Pero mientras podamos vivir un momento, cualquiera, de felicidad aunque sea breve, habrá merecido la pena el intento, porque el futuro está aún por escribir y en la medida en que podamos debemos y tenemos la obligación de intentar poner nuestro granito de arena en la mejoría del todo, de aprovechar el momento que la vida nos regale para sonreír, y como Tomas Gómez, el hoy famoso candidato a la presidencia de la comunidad de Madrid, no rendirnos jamás, aunque parezca que nos aprieten por todos lados…

Ahora, mientras nos quede mes, solo disfrutemos de este Madrid único, lujoso, sereno y sobre todo, siempre precioso.
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