El buenismo del bueno de ZP
miércoles 21 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/07/2010 11:17h
El discurso del presidente Zapatero en la Moncloa en la recepción a la selección española pudo parecer neutro o apolítico, pero no, algo chocaba, había un entusiasmo inquietante. Había gestos que lo delataban, la comodidad, el buenrollismo, el entusiasmo y hasta el contenido: ZP nos informaba que eran buenos jugadores -evidente son campeones del mundo- pero sobretodo buena gente, muy buena gente. Lo inquietante es que el presidente del gobierno andaba últimamente desparecido, y para los que no somos excesivamente afines, pues benditamente desaparecido. Pero apareció en su más pura esencia. Apareció el bueno de ZP, el máximo practicante de lo que se ha llamado el buenísimo en política.
Enlazo con una publicación de FAES absolutamente recomendable para tomar distancia, alejar como si fueran moscas el sentimentalismo y darle inteligencia a esta práctica política, auténtica plaga como lo fue en los años 30 el populismo. Esto del buenísimo no es más que una técnica más para llegar al poder. Una técnica de evidente éxito en España. Les doy la referencia del libro titulado el Fraude del Buenísimo, coordinado por Valentí Puig,, FAES Fundación para el Análisis de los Estudios Sociales, Madrid 2005 ...
El buenísimo cala, de ahí las dos, inexplicables para algunos, victorias electorales de ZP. El buenísimo pretende cubrir de al menos buenas intenciones las políticas erráticas en todos los aspectos. Es buenísimo en su más increíble acepción la llamada Alianza de las Civilizaciones. Se titula un fenómeno, se organiza un sarao con fresco carísimo de Barceló incluido y se arrincona porque no se buscan consecuencias ni cambios en la realidad sólo efectos, sensaciones como dicen los del fútbol. Lo serio, lo no-buenista habría sido por ejemplo que ZP hubiera llevado durante su muy desvaída presidencia europea alguna iniciativa para incluir en la agenda europea la cuestión turca (o la marroquí) Un debate muy importante, crucial diría yo para el futuro a largo plazo de la Unión.
El buenísimo, incluso muy atractivo para quien le interesa mucho la cuestión nacionalista en España como quien suscribe, es el hecho que el PSOE en su versión más federalista (PSC/PSG/PSE) haya gobernado las tres denominadas nacionalidades históricas con lo que se ha denominado los "nacionalismos circunstanciales del PSOE". Parecía que el buenísimo daría sus frutos. Pero ahí tienen el estatut y la espantada del electorado gallego por la manifiesta incompetencia del gobierno de Tourino y el BNG. Sólo nos queda Patxi y Basagoiti, espero que esta sea la excepción y no acaben como el rosario de la aurora.
El buenísimo en su versión más soberbia (parece una contradicción, pero piensen piensen, no lo es) intentó resolver el problema catalán de una vez por todas y con un estatuto (que debe ser el tercero o el cuarto, en apenas cuarenta años de vida autonómica contando la tercera república y la actual democracia) Olvidando, o más bien ignorando, la famosa recomendación de Ortega que el problema catalán hay que conllevarlo y que ni los mismos catalanes quieren una solución definitiva (Cuando alguien es una pura herida, curarle es matarle, citaba con suprema elegancia Ortega)
Hay buenísimo a la hora de montar un ministerio de igualdad con, con un presupuesto inferior a cualquier junta de distrito de la ciudad de Madrid. Hay buenísimo fatal en cuando ZP entre, o se lo lleve la historia como el mayor generador de paro pero también de pobreza de la historia de la democracia española. Sí, todos los indicativos de pobreza: desigualdad de rentas, familias desestructuradas, enjuvecimiento (sic) de la pobreza etc. etc. están simplemente reventando durante su mandato. Incluso por primera vez en la historia se la cifra neta de hogares está disminuyendo. Y además, reitero, es una pobreza que cada vez implica a los más jóvenes, ¿las razones? no hay que ser un sabio: La insensata precariedad en el empleo que un sistema laboral franquista, sí franquista, que ZP no ve el momento de primero desmantelar (o demoler) y luego empezar de nuevo. Pero cuando se es bueno en el peor sentido de la palabra, pues se práctica la política de ocupar el poder y luego mantenerlo con total indiferencia a los problemas reales del país.
Y hay buenísimo, en su más insensata versión, como se está viendo estos días con motivo de la crisis de las finanzas públicas cuando se despilfarra, se cubren con dineros ajenos, los impuestos, necesidades extravagantes, en “un como le voy a decir que no”. Hay buenísimo cuando uno, y nos ha pasado a todos, se pone de espalda a su criterio, a su programa electoral, a su mandato y acepta realizar unos gastos públicos que no tienen base competencial alguna.
Hay buenísimo en la derecha, en la izquierda. Esto no significa que uno no pueda ser un killer de la política. No conozco bien al personaje, pero por lo que intuyo, ZP no es precisamente el bambi del que se hablaba al principio de su liderazgo a la hora de tratar la política interna del PSOE. En fin, bueno bueno no es, más bien bueno en el peor sentido de la palabra. Esperemos que como a los populistas de los años 30, los vientos de la historia se los lleven pronto y podamos volver a la política seria, a la de verdad.
Finalmente, habría que plantearse si se puede ser un grande de la política y practicar el buenísimo. Lo dudo, gobernar es otra cosa, requiere ideas, afán reformador, y no agotar las ambiciones en la simple y pura búsqueda del poder. Quizás nadie lo reflejó con más claridad y contundencia que esa verdadera gigante de la política mundial como fue Margaret Thatcher cuando les decía a sus subordinados que no importaba que no la quisieran quienes no le habían votado, y nadie gobernó tanto para todos los británicos.
Luis Asúa.
Concejal presidente del distrito de Retiro.