La Guardia Civil desarticula un entramado que se dedicaba al expolio de nidos de aves, para su posterior comercio, principalmente de halcón peregrino. Se detuvo a cuatro personas, acusadas por delito contra la Flora y la Fauna.
Agentes de la Guardia Civil de Madrid, con destino en el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), han culminado en los últimos días la denominada Operación “REAL”, que ha concluido con la detención de cuatro personas por comerciar con especies protegidas expoliadas de su medio natural.
El inicio de esta operación se remonta a junio de 2008, cuando en uno de los seguimientos que realiza el SEPRONA a través de anuncios insertados en páginas webs especializadas en el sector de la cetrería, se observó la oferta de un pollo de águila real y otro de halcón peregrino, que hizo saltar las alarmas de que pudiera tratarse de un comercio ilegal.
Tras un exhaustivo seguimiento de este anuncio, los Agentes lograron ubicar un domicilio en Fuenlabrada, cuyo titular tenía dado de alta en la Comunidad de Madrid varias aves rapaces. Ante la sospecha de que el titular estuviera
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realizando algún tipo de actividad ilícita, concretamente el expolio y posterior comercialización de los animales, se realizó una inspección. Así se descubrió el entramado.
El arte de expoliar
La actividad de estos grupos se inicia en el mes de febrero, cuando los expoliadores ubican los nidos de las rapaces. Dichos nidos suelen estar situados en zonas escarpadas y de difícil acceso, por lo que deben poseer conocimientos de escalada para lograr acceder a ellos. Una vez enclavado el nido, este es sometido a constante vigilancia por los expoliadores, para así asegurarse del emparejamiento de las rapaces y la ocupación de los nidos para la puesta de huevos.
A partir de aquí tienen dos formas de actuar, una es sacar el huevo del nido e incubarlo de forma artificial, debiendo contar con incubadoras y aparatos especiales para mantener el calor de los animales una vez que eclosionen los huevos y otra es esperar a que salgan los polluelos, dejándolos con su madre hasta que alcanzan la semana de vida, momento en el que aprovechan cuando la hebra va a buscar comida para las crías y los sacan de su entorno, siendo criados por una hembra en cautividad que los adopta.
Una vez que han conseguido sacar los animales adelante, empieza la tarea de comercialización, teniendo ya previamente a los adquisidores de la mercancía, oscilando los precios entre los 600 euros y los 5.000 euros, dependiendo de la especie a comerciar.