El mítico Ford T de Henry Ford también se dedicó al transporte de viajeros. Dentro del especial por los 25 años del Consorcio Regional de Transportes, Madridiario mira al pasado de los autobuses interurbanos justo cuando la flota actual va a acometer uno de los procesos de modernización más importantes de su historia.
Este viaje en el 'intercambiador del tiempo' corre a cargo de la colección de clásicos de la Fundación ACS. Esta entidad es la que conserva celosamente los coches que el fundador de la empresa de autobuses
Continental Auto -que ha dado servicio en Madrid bajo el paraguas del Consorcio al Corredor del Henares, el de la A-1 y la Sierra Norte entre otros- compró y restauró a lo largo de su vida. En total, una quincena de vehículos compone la más completa muestra nostálgica de lo que fue el transporte de pasajeros a lo largo del siglo XX.
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El recorrido comienza nada menos que con un ilustre, el
Ford-T. Cuando aún no se había llegado a los 'felices años 20', el primer coche en serie del mundo ya se había adaptado con 17 asientos. Este 'Ford Pedales', conocido así por lo complicado de su conducción, arrancaba mediante manivela y disponía de asientos en el techo. Su motor de 2.900cc apenas desarrollaba 20cv de potencia y, como siempre hubo clases, el T ya contaba con
asientos VIP. Esta separación aumentada entre Preferente, Segunda y Tercera clase también la mantenía su predecesor en el tiempo, el
Hispano Suiza de 1922.
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Tener o acceder a un coche en esa época aún era un lujo al alcance de pocos. Entre ellos, quienes no deseasen (o no pudiesen) comprarse uno, siempre podían alquilar uno de los '
coches de excursión' que
Rolls Royce creó en 1928 y que ya incorporaban los asientos abatibles que hoy lucen los modernos monovolúmenes. La Fundación ACS guarda con mimo este coche, que fue recuperado "de un pajar y medio abandonado" en Inglaterra.
Pero los anteriores no dejaban de ser coches grandes. El paso hacia el gran tonelaje lo representa el
Bussing Nag de 1935, con cambio de marchas, intermitentes manuales, butacas para los pasajeros y donde las maletas iban literalmente atadas en el piso superior.
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A su lado,
un colosal Man de 1941, con un perfil similar al de un pequeño camión de bomberos, da una idea de lo difícil que era gobernar -a base de tirar del volante- estos vehículos pesados. El puesto de conducción del Man, como se ha comenzado a introducir en la EMT, ya estaba separado de los pasajeros por una
mampara.
Las bases del autobús 'moderno' las sienta el
Pegaso Z-408 de 1959, que aún tenía pegas como el motor dentro de la cabina de pasajeros (una cubierta lo protegía pero el ruido era considerable) y el cambio sincronizado, que obligaba al conductor a accionar dos palancas a un tiempo y a
soltar el volante cuando se utilizaba la reductora. El
Setra S14 de 1968, vehículo que la Fundación ha prestado para diferentes capítulos de la serie de televisión 'Cuéntame', incorporó por fin la dirección asistida y las puertas automáticas.
El último salto
ACS conserva varios modelos Setra modernos -"el mercedes de los autobuses"- que circularon por Madrid durante los años 90 y que cubrieron las rutas de largo recorrido. En este particular museo también está el modelo de la misma marca que en 1982 utilizó el
Papa Juan Pablo II durante su visita a Granada. "Estaba de gira por España y se le averió el
'papamóvil', así que se grabó el escudo de El Vaticano en este autobús y para que lo utilizase", explican nuestros anfitriones, que admiten que el salto de calidad que han dado los vehículos para autobuses interurbanos desde entonces los coloca prácticamente al borde del lujo.
El
Consorcio Transportes ha elevado las exigencias de las empresas concesionarias de los autobuses regionales tanto en términos de antigüedad como de
contaminación,
prestaciones y
tecnología. Desde el próximo año, sus niveles de consumo, de contaminación y de comodidad tendrán que ajustarse aún más. Gracias a los pasos y la experiencia acumulados desde el Ford-T, hoy es posible.