El alcalde de Madrid,
Alberto Ruiz-Gallardón, ha dicho que quería convertir el palacio de Cibeles, al que ha trasladado de Casa de la Villa, en un equipamiento cultural similar al Centro Pompidou de París. Al margen que ambas construcciones son totalmente diferentes tanto arquitectónica como funcionalmente, el alcalde, que siempre ha querido emular la
grandeur de
Pompidou o de
Miterrand, no ha ocultado que lo que quería era hacer de la sede municipal una prolongación del triángulo del Arte.
El problema de una apuesta así suele ser la falta de contenidos y lo caro que es organizar muestras. Salvo que los fondos que se expongan estén a menos de 200 metros. Dice quien estuvo en las reuniones que, en previsión de esta eventualidad, el alcalde se mostró hace tres años muy colaborador cuando el Gobierno le pidió su ayuda para remodelar el entorno de la ampliación del Prado, proyectada por
Rafael Moneo. El Ayuntamiento se ocuparía de accesos, zonas peatonales y jardines. No obstante Ruiz-Gallardón aprovechó para pedir algo: que, el museo del Prado cediera, cuando el palacio de Cibeles esté terminado, parte de los fondos que se guardan en los almacenes del Prado y que no pueden ser expuertos por falta de espacio. "El espacio lo pongo yo", debió decir el alcalde y la respuesta que se le dio fue, al parecer, positiva. En caso de que este acuerdo verbal se materialice, quizás no estemos ante el Pompidou pero sí ante el 2 Prado 2.
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