viernes 29 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 02/02/2010 20:03h
Alucinante. Cuando lo escuché por la radio no daba crédito. Eso sí es una "pillada" con todas las de la ley. Además de la sorna a que dio lugar -"no sabemos, decían en la SER, cómo de extensa es la nómina de hijoputas de la presidenta"-, está la inoportunidad del momento, justo cuando en el partido acababan de mantener un encuentro con el presidente bajo el lema "unidad, unidad, unidad". Y apenas 24 horas después de que se conociera la petición de castigo para Manuel Cobo, por hacer declaraciones -estas sí, públicas- muy críticas con la que es la presidenta de su partido en Madrid.
Dice el viejo chiste que en política, los de los otros partidos son adversarios, y que los enemigos son los de tu misma "sangre". Va a ser verdad. En cualquier caso, el error de la presidenta no es nuevo: en él han caído otros muchos, del mundo de la política, de la empresa y del deporte. Es una consecuencia del avance de los tiempos: antes los medios iban con sus micrófonos y grabadoras, y las colocaban en la mesa donde iban a hacerse las declaraciones. Ahora hay unos medios técnicos mucho mejores, y el sonido se toma directamente de una mesa que "pincha" los micrófonos por los que van a hablar. Si quien está ante él no se da cuenta de que está abierto, puede pasar lo de ayer.
Aún es muy pronto para saber qué consecuencias va a tener el desliz, y si las tendrá. ¿Habrá una reacción del partido a nivel nacional, o Rajoy preferirá mirar para otro lado? ¿Tendrá la Comunidad guionistas suficientemente buenos como para encontrar un chivo al que colgarle tan rotundo adjetivo? De momento, el incidente ha vuelto a sacar a flote lo que todos sabemos que es un enfrentamiento irreconciliable entre dos personalidades de primer orden en su partido, que sin embargo tropiezan una y otra vez en la misma piedra. Por la boca muere el pez, dice el refrán, y esta vez la presidenta, a quien tanto agradecemos los medios su incontinencia verbal, la ha liado parda.