Àlex Rigola se estrena con la ópera de Wagner 'El holandés errante'
Por MDO/E.P.
jueves 07 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 16/01/2010 18:13h
Àlex Rigola debuta en el mundo operístico con 'El holandés errante' de Richard Wagner. Este montaje, que se estrenó el 12 de enero en el Teatro Real de Madrid, está coproducido con el Liceo de Barcelona.
El director de escena se mostró contundente al asegurar que "quien venga a buscar un montaje rompedor no lo va a encontrar". La obra está dirigida musicalmente por Jesús López Cobos, al frente de dos repartos encabezados por el bajo danés Johan Reuter y el letón Egils Silins en el papel principal.
La Orquesta Sinfónica de Madrid interpretará la partitura de esta ópera temprana de Wagner y el Coro Titular del Teatro Real (Coro Intermezzo), relevante en esta obra, se ha reforzado para la ocasión y cuenta casi con un centenar de cantantes. La novedad principal respecto a otras representaciones radica en que el público de Madrid podrá escucharla sin pausas, "como el propio Wagner prefería para no romper la continuidad de la acción", indicó López Cobos.
Rigola, que reconoció ser "novato" en la lírica, apuntó algunas diferencias con el montaje que pudo verse en el Liceo en 2007 y del que ha aprendido algunas cuestiones, especialmente lo relacionado con el movimiento de la gran cantidad de artistas que están sobre el escenario en esta producción.
Cómo un clásico
Esta ópera se centra en la leyenda del holandés errante condenado a navegar eternamente por una maldición infernal hasta ser rescatado por la fidelidad de una mujer. La trama se sitúa en Noruega y se centra en el trágico sacrificio de la joven Senta, hija del codicioso marinero Daland, que rompe su compromiso con el atormentado Erik para salvar al holandés.
"He tratado este montaje como si fuese un texto clásico, viendo qué hay del tema central de esta obra que pueda interesar en la sociedad actual", explicó. Descartadas algunas ideas iniciales (como las de situar la acción en el espacio o en Ciudad Juárez), el director de escena vio claro que la partitura de Wagner, "de la que no es posible separarse", remitía constantemente al mar y al viento, por lo que decidió finalmente localizarla en una fábrica de conservas de pescado. "Esto sí funciona y los elementos mágicos del espectáculo siguen ahí", apuntó.
Àlex Rigola afirmó que su intención no ha sido cambiar el mundo de la ópera. "Parto de la admiración sobre esta pieza y doy mi visión escénica pero nunca soy rompedor", señaló.
El director de escena ha optado por un "montaje bastante estático" dado que las escenas "son muy tensas" y para disfrutarlas "hay que estar con el plano parado", afirmó. En su opinión, uno de los grandes temas que plantea la obra es "la falta de creencia en el propio ser humano", que refleja muy bien el holandés errante. "En general, todos son personajes destinados a la tragedia por querer lo imposible, lo ilusorio, cuando podrían habitar confortablemente en su realidad. Es importante soñar pero los fanatismos sobre lo que soñamos pueden ser peligrosos", apostilló.