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El COI rompe el corazón a Madrid 2016

El COI rompe el corazón a Madrid 2016

Por MDO
miércoles 30 de septiembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 28/12/2015 10:47h
Madrid se quedó a las puertas de organizar los Juegos Olímpicos de 2016. Finalmente, Río de Janeiro le tomó la delantera con un discurso basado en la deuda histórica del Comité Olímpico Internacional con su continente. El proyecto y la presentación española fueron mejores.
La capital española partía como la segunda mejor valorada de las cuatro finalistas. Desde que por segunda vez se apostó por conseguir la llama olímpica, la ciudad se había llenado de competiciones y muestras de apoyo al proyecto municipal. Mientras tanto, se daban los últimos pasos en la carrera. En febrero se presentó el dossier de la candidatura. Tres volúmenes que exponían los aspectos económicos, sociales, medioambientales, jurídicos, hoteleros y de seguridad, entre otros, por los que debían darse los Juegos a Madrid.

En mayo se produjo la visita del COI. En menos de una semana pasaron revista a los puntos fuertes y débiles de la candidatura con el dossier en la mano. Los Príncipes, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, fueron la principal baza política con la que contó Alberto Ruiz-Gallardón, que ya tenía el máximo apoyo popular a nivel local, regional y nacional. Los comisionados del Comité Olímpico fueron tratados como reyes. La ciudad se movió a su ritmo, pero nunca se paralizó, ni siquiera por las obras. Los sindicatos de Metro amagaron con hacer huelga en esas mismas fechas, pero no llegó la sangre al río y remaron a favor de la causa olímpica. Parecía que los miembros del COI habían quedado muy impresionados.

Apoyo financiero
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, comenzó a recorrer el mundo participando en congresos deportivos internacionales de los cinco continentes para recabar el mayor número de apoyos. Fue el único dirigente que lo hizo. Mientras tanto, se presentaba el proyecto técnico en Lausana (Suiza). Hasta allí se fue el equipo comandado por la delegada de la candidatura, Mercedes Coghen, con el apoyo financiero y administrativo de las tres administraciones. Una lluvia de miles de millones con los que se dibujaba la capital del futuro en torno al sueño olímpico.

Durante el verano se sucedieron los actos en las calles de Madrid de fomento del deporte. También las competiciones deportivas de élite en deportes de masas y minoritarios. El 2 de septiembre, a un mes de la decisión, el COI entregaba su informe no vinculante sobre cada candidatura. Río de Janeiro, 'a priori' la peor situada, barría al resto en halagos, y también en críticas. Madrid parecía la menos valorada. Sus puntos flacos eran la legislación de dopaje, el canal de remo, la calidad de las presentaciones y el difícil organigrama administrativo y competencial del país. Para Ruiz-Gallardón, Madrid era la que mejor valorada salía ya que no recibía críticas duras y recibía elogios importantes, como el del apoyo popular y el privilegio de ofrecer el proyecto más dynamico.

Mosaico humano
El último mes fue una campaña de apoyo continuo al proyecto de la capital. Su culminación se fraguó a través de una foto aérea que mostró cómo los madrileños se echaban a la calle para dibujar una enorme mano: el símbolo de la candidatura. Apenas unos días después, el 2 de octubre se decidía la sede de los Juegos de 2016 en Copenhague. Madrid fue con toda la pólvora que pudo reunir. El Rey, el presidente del Gobierno, la presidenta regional, numerosos deportistas de élite y hasta Juan Antonio Samaranch senior, presidente de honor del COI.

Las presentaciones se sucedieron: la lacrimógena exhibición del matrimonio Obama para Chicago, la descompensada muestra de emociones de Tokio, la petición de justicia con América del Sur de Río de Janeiro, y la presentación de altos vuelos de Madrid. Era la oportunidad de los Juegos de las personas. Todos sacaron lo mejor de ellos en su presentación. Ruiz-Gallardón, nervioso, presentó su proyecto estrella de la legislatura. Aguirre, en francés, apoyó sin contraprestaciones a su compañero de partido. Zapatero incluso recordó a las víctimas del terremoto en Indonesia. Samaranch pidió un último favor a sus antiguos subordinados y el Rey apeló a su pasado, su presente y su futuro olímpico.

¿Madrid 2020?
Cayeron norteamericanos y japoneses a las primeras de cambio. Y Madrid se quedó a las puertas. Tras la primera votación, el baile de votos favoreció claramente a los brasileños, que casi duplicaron los apoyos de Madrid. Algunos acusaron a Jacques Rogge, presidente del COI, de teledirigir los votos. Pero Madrid se afanó en eliminar todas las dudas y aceptar la derrota.

Al regreso, en la calle, los ciudadanos reclamaron un Madrid 2020. Ruiz-Gallardón pidió paciencia para que estudiase esa opción el siguiente equipo de Gobierno, al que él mismo iba a optar. Se le había roto un sueño, pero los madrileños le abrían la puerta a uno nuevo.
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