Rayán, el bebé prematuro de Dalilah, la primera víctima mortal de gripe A en España, falleció el pasado 13 de julio de por un "error profesional". Al recién nacido se le suministró por vía intravenosa una alimentación preparada para ser suministrada por sonda nasogástrica, según reconoció en su día el hospital Gregorio Marañón.
El error se produjo a las 21.00 horas del día 12 de julio, cuando el bebé tenía que recibir por vía nasal la alimentación láctea para prematuros, pero el personal se lo administró por vía parental. Una hora más tarde los facultativos se dieron cuenta del fallo e intentaron limpiarle la sangre, pero ya era tarde. "Ese modo de administración es incompatible con la vida, puesto que los prematuros no tiene capacidad de asimilación", explicó el máximo responsable del Gregorio Marañón, Antonio Barba.

La enfermera que cometió el error llevaba trabajando más de 19 meses en hospitales y en ese momento se encontraba haciendo una suplencia, por lo que no tenia experiencia con niños prematuros. En ese momento, con ella se encontraba otra enfermera que tuvo que ausentarse para atender una urgencia y la dejó al cargo de la situación. Fue en ese momento cuando se produjo el fatídico error.
El gerente del Gregorio Marañón asumió todo tipo de responsabilidades. Asimismo, calificó de "terrorífico error" lo sucedido y afirmó que "no hay excusas", pero sí señaló que el fallo fue cometido por "personal de enfermería. No ha habido fallo en la medicación", indicó. Ese mismo día se abrió una investigación para esclarecer todos los hechos.
El cuerpo vuela hacia Mdiq Por su parte, la familia del pequeño, que había perdido a otro miembro pocos días antes -la madre del pequeño fue la primera vítima de la gripe A en España- trasladó el cuerpo de Rayán a la mezquita de la M-30 a la espera de volar a Marruecos para poder enterrar el cuerpo junto a su madre, en la localidad de Mdiq. Dos días después, el rey de Marruecos, Mohamed VI, fletó un avión para trasladar a toda la familia a su país. Finalmente, el día 16 de julio, Rayán fue enterrado junto a su madre.
Tras la gran polémica que creó el "error", la enfermera que alimentó al pequeño fue apartada de sus funciones, aunque apoyada por sus compañeros en todo momento. Según el informe de la Inspección de la Consejería de Sanidad, la enfermera se había ofrecido a alimentar a los neonatos mientras sus compañeras atendían la urgencia. pero la enfermera aseguró ante el juez que fue en la UCI del hospital donde le pidieron que alimentara al pequeño sin que le dieran ningún tipo de consejo, ni aviso.

Finalmente, días después del "terrorífico error", la enfermera ingresó en una clínica psiquiátrica y, según CC.OO., cinco trabajadores de estas áreas fueron despedidos oficialmente "por no pasar el periodo de prueba". Por su parte, la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, aseguró que estos despidos no fueron otra cosa que "medidas represivas" contra los trabajadores que se solidarizaron con la enfermera que tuvo el error.