Pobreza en la Comunidad de Madrid, una asignatura pendiente
Por
Ana Sánchez de la Coba
jueves 22 de octubre de 2009, 00:00h
Actualizado: 28/10/2009 13:18h
La actual crisis afecta a las personas más empobrecidas. En el año 2007, antes del estallido de la crisis, se podía mostrar algún avance en los objetivos de desarrollo del milenio. El mundo estaba en camino, al menos, de alcanzar el primero de ellos: reducir a la mitad el número de personas que viven en pobreza extrema. Ahora, incluso estos leves progresos, están en peligro. En el año 2009, se estima que estarán malviviendo en tales condiciones, por primera vez, la cifra de 1.000 millones de personas.
Contra las versiones sesgadas de políticos y personalidades públicas más interesadas en hacer valer las virtudes del libre mercado que en resolver los graves problemas generados por este modelo económico, hay que decir, y subrayarlo hasta que se sepa, que Madrid no es una excepción. De hecho, la pobreza está creciendo de una forma alarmante. Más de 812.500 personas no tienen apenas qué comer, de las cuales 355.356 son pensionistas que malviven a duras penas, en muchos casos gracias al apoyo familiar.
Según el VI informe de FOESSA, Madrid se caracteriza por tener un modelo de desarrollo social extremo, esto es la combinación de una muy alta pobreza extrema y un elevado nivel de vida. En suma, en esta Comunidad Autónoma se registran los episodios de polarización social más acentuados de todo el territorio nacional. Esta es la peculiaridad y la gran paradoja de Madrid: presentando un índice un índice medio de pobreza moderada, tiene por otra parte altos índices de desigualdad social.
Madrid cuenta con una potencia extraordinaria de recursos, pero está afectada por una grave desigualdad social y es una región que registra una excesiva exclusión extrema como consecuencia de las políticas desreguladoras y el escaso gasto público destinado al sostenimiento de los servicios sociales.
La crisis económica, el aumento del paro y la subida de la hipotecas y alquileres han modificado el mapa de la pobreza en España, con más de 8 millones de personas pobres, según los datos de Caritas.
En el caso de Madrid, cada vez más familias de la llamada “clase media”, han comprobado cómo mermaban sus ingresos y no podían hacer frente a sus hipotecas y deudas, todo lo que les instalaba en una situación de pobreza sobrevenida y de vulnerabilidad. Si en un principio parecía que la crisis afectaba de forma directa a la población inmigrante en Madrid, en la actualidad no hay distinción. Se trata, sin duda, de un nuevo perfil. Ya no es el inmigrante que pide asistencia y acogida, sino familias que hasta hace unos meses no se encontraban en una situación de precariedad o pobreza.
La crisis se ensaña con los niños especialmente. Según datos aportados por La Caixa Proinfancia, en los últimos 12 meses se ha visto incrementada en un 30% la solicitud de ayudas demandadas por prestigiosas entidades españolas que trabajan y colaboran por la con en un 30%. En un año casi se ha triplicado el número de los niños españoles menores de 16 años que han recibido ayuda, a causa de la pobreza, a través del mencionado programa social.
UGT-Madrid, de cuya Comisión Ejecutiva formo parte, no puedo permitir, que en un momento de crisis económica, en el que las personas en riesgo de exclusión social son las más vulnerables, la Administración no actúe. Por esta razón, exigimos la creación de un nuevo Plan Integral de Lucha contra la Exclusión en nuestra Comunidad de Madrid, tras dos años de inmovilismo por parte de la Administración, ya que el anterior Plan finalizó en 2007. También solicitamos a la Administración Regional garantizar los recursos necesarios a aquellos que más lo necesitan, tanto en prestaciones sociales, como económicas y jurídicas.
Y por último, exigimos a la Comunidad de Madrid la puesta en marcha de mecanismos de coordinación entre los Servicios Sociales de nuestra Comunidad y el Servicio Regional de Empleo para establecer políticas de formación y creación de empleo para las personas afectadas por esta crisis. Sin duda alguna, hace falta un mayor compromiso por parte de las Administraciones Públicas para que actúen de manera coordinada y eficaz, pero, a su vez, es imprescindible que los ciudadanos y ciudadanas se movilicen para acabar con estas tremendas desigualdades sociales. Es el momento de intervenir sin titubear. La vida de miles de personas está en juego.
Ana Sánchez de la Coba
Secretaria de Política Social de UGT-Madrid.
|
Secretaria de Igualdad de UGT Madrid
|
|