lunes 10 de agosto de 2009, 00:00h
Actualizado: 17/08/2009 11:50h
Tengo un amigo de esos que miran la calle con ojo crítico por amor a su ciudad. Es madrileño de adopción, no de origen. Y como persona viajada propone cosas que podrían mejorar Madrid sin gastar más dinero del que se gasta la administración. Sólo es necesario utilizar mejor esos recursos.
La semana pasada teníamos una discusión de esas para 'frikis' novatos del ordenamiento urbanístico (por cierto, que 'friki' no está aceptado por la RAE ni el diccionario panhispánico de dudas) sobre las obras de Sol y la plantación de árboles, en macetero o sobre granito y túnel de metro. La conversación derivó en tormenta de ideas (más o menos acertadas) tales como sustituir las fuentes ornamentales que está colocando el Ayuntamiento a ambos lados de la estatua de Carlos III por un área con chorrillos de agua para refrescar a la concurrencia como el que hay en la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, mover la estatua del oso (u osa) y el madroño a un sitio más céntrico de la plaza o recuperar la placa del 'Kilómetro 0' que está que da pena verla.
Más allá de esas cuitas, dijo algo que me pareció una idea muy interesante que sería característica de la ciudad y que le daría más personalidad si cabe a la Puerta del Sol. Y costaría relativamente poco dinero. Se trataría de poner un pavimento con dibujo de medio sol en el semicírculo que va a formar la peatonalización de la plaza. La idea sería que tuviese siete puntas, una por cada calle a la que llegase (Mayor, Arenal, Preciados, Carmen, Montera, Alcalá y carrera de San Jerónimo). Parecido al concepto del origen radial de las carreteras españolas.
Según dicen algunos apuntes históricos, el origen del nombre de este ámbito proviene de que el lugar servía ya en el siglo XV como una de las puertas de la cerca de la ciudad. En lo alto había un escudo con un sol dibujado. Otros dicen que por allí surgía el astro rey y extendía sus rayos por el resto de la ciudad. En esos sentidos y trasladada al suelo, la idea estaría bien traída.
Otra propuesta que hacía era unificar un dibujo del pavimento de las calles peatonales y aceras de las calles que confluyen en Sol. Actualmente, cada una es de su padre y de su madre, a pesar de que siempre se habla de operaciones de ciudad en conjunto. En unos lados como la calle del Arenal, se trata de losetas de colores en rombos. En otros como la de Preciados, el suelo se divide en empedrado con líneas en tres colores. En la calle de la Montera, recientemente peatonalizada, hay adoquines en rojo y gris en ajedrezado.
Centrándonos de nuevo en Sol, por desgracia, la propuesta tendrá que guardarse en el cajón de las buenas ideas para una ocasión más propicia porque ya está en marcha un proyecto mucho menos colorido en granito. Por otra parte, será una suerte que se lleve a cabo la idea de mi amigo dentro de bastante tiempo. Así podremos disfrutar de nuevo del verdadero paisaje y ambiente de la Puerta del Sol, mejorado y aumentado. Una imagen casi olvidada desde la invasión de la excavadora, el pico y la pala.