García Lorca, Dalí, Buñuel, Ortega y Gasset, Unamuno o Severo Ochoa, entre otros, fueron residentes del que fuera el primer centro cultural de España y uno de los principales focos de creación e intercambio científico y artístico en la Europa de entreguerras. Tras 98 años de historia, la Residencia de Estudiantes ha sido elegida por el Consejo de Patrimonio Histórico (en el que participan el Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas) para formar parte de la lista de monumentos, lugares e instituciones del Patrimonio Europeo, una iniciativa que pretende proteger y promover los bienes culturales y naturales de Europa.
La Residencia de Estudiantes, junto con el Archivo de la Corona de Aragón, el Real Monasterio de Yuste y el Cabo Finisterre, ha sido seleccionada por el Consejo de Patrimonio Histórico para formar parte del listado de bienes europeos, lo que coincide con la celebración del 50 aniversario del Tratado de Roma. La elección, proclamada el pasado 19 de marzo, obedeció a los criterios fijados por el Parlamento Europeo, que quería seleccionar 30 bienes culturales que hubieran sido testigos de la historia europea.
"Estamos muy orgullosos de haber sido elegidos, y más teniendo en cuenta la buena compañía, como son las otras instituciones españolas seleccionadas, porque son lugares que han tenido que ver con la construcción de una cultura europea. En el caso de la Residencia, fue un lugar de debate y de encuentro entre creadores, artistas y científicos y, a día de hoy, lo sigue siendo, gracias al desarrollo de un programa de actos, investigaciones y publicaciones que atraen a intelectuales de todo el mundo", asegura Alicia Gómez Navarro, directora de la Residencia.
Fundada en 1910 por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones, fue dirigida hasta 1936 por Alberto Jiménez Fraud. Este intelectual pretendía fomentar las inquietudes de sus alumnos diciendo que lo que necesitaban los universitarios era “trabajar más, sentir más, pensar más, querer más, jugar más, dormir más, comer más, lavarse más, divertirse más…”. Y lo consiguió. La Residencia de Estudiantes es conocida por ser la casa donde vivieron españoles tan universales como Miguel de Unamuno, José Moreno Villa, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Severo Ochoa, Salvador Dalí o Juan Ramón Jiménez. Éste último, aludiendo al arbolado que se plantó alrededor, fue el que dio nombre al lugar donde se alzan los cuatro pabellones de la Residencia: la Colina de los Chopos.
Lo cierto es que en la actualidad la Residencia ha cambiado. En 2001 concluyeron las obras de rehabilitación que permitieron mejorar y modernizar sus cuatro pabellones, implantar sistemas informáticos de última generación y adecuar diferentes espacios con el fin de que sirvieran como salas permanentes de exposiciones, pero respetando siempre las señas de identidad del edificio original.
La Residencia cumple así diferentes funciones lo que, según la directora del centro, "es lo que la hace única, tanto en el panorama nacional como en el internacional. Por una parte es un alojamiento especial para científicos y creadores y al mismo
tiempo desarrollamos toda una programación de actos públicos -conferencias, ciclos, exposiciones, conciertos- abiertos a todo el mundo. Además, tenemos un sistema de publicaciones, conservamos un archivo formado por más de 180.000 documentos que proporciona un servicio de información y referencia", asegura Gómez Navarro.
Pero aún se sigue realizando la función principal para la que fue creado el centro. Durante este curso, el Ayuntamiento de Madrid ha concedido 18 becas para que se aloje un grupo interdisciplinar de jóvenes investigadores y creadores que tengan la oportunidad de disfrutar, durante un curso completo y con posibilidad de renovación, del marco que brinda la Residencia de Estudiantes.
Alberto Bernal es un joven músico que ha tenido la suerte de obtener una de estas becas. "Conseguí una de las especiales para creadores y artistas porque soy compositor. Me pidieron varios requisitos como el de haber estado dedicado, al menos durante dos años, a trabajos artísticos o de creación", dice muy contento.
"Poder residir en la Residencia es muy positivo, ya que las facilidades que se nos brindan nos permiten dedicar la práctica totalidad de nuestro tiempo a nuestros proyectos; todo ello dentro de un ambiente muy enriquecedor, con compañeros con los que a menudo podemos compartir nuestras inquietudes -en mi caso- artísticas", comenta Bernal.
Para la directora del centro, "pertenecer a la Lista con el Sello de Patrimonio Europeo beneficiará considerablemente a la Residencia, ya que se facilitará el poder desarrollar proyectos en colaboración con otras instituciones, además de contribuir a la construcción de una identidad europea que es, en definitiva, la finalidad principal de esta iniciativa". dice convencida Gómez Navarro.