Veintiséis años han pasado ya desde que se dio la voz de alarma sobre una enfermedad que terminó siendo bautizada como el SIDA y en este tiempo Madrid ha contabilizado nada menos que 17.808 casos. Cierto es que las cifras remiten año tras año -en 2006 se contabilizaron 270 casos, cien menos que en 2005- pero ello no merma el desastre. Según la Consejería de Sanidad, en este tiempo ha muerto ya el 60 por ciento de los enfermos, lo que supone grosso modo la muerte de más de 10.000 personas.
Si bien Madrid alberga al 14 por ciento de la población española, el número de casos contabilizados desde 1983 hasta ahora han supuesto el 24 por ciento de todos los que se han producido en España. En los hombres siguen a la cabeza las infecciones por usar drogas por vía parenteral -en un 60 por ciento de los casos- y las relaciones homosexuales (un 21 por ciento) pero ya son un 18 por ciento los que se infectan por mantener relaciones heterosexuales. En cuanto a las mujeres la situación es más grave pues sólo un 38 por ciento se infecta por consumir drogas por vía parenteral en tanto el 62 lo hacen por mantener relaciones heterosexuales. En estas condiciones ya han nacido con anticuerpos 121 niños y dos nacieron infectados.
Todas estas cifras son indicativas de que la sociedad no debe olvidar un problema por el simple hecho de que se hayan conseguido retrovirales más potentes, haya descendido la mortalidad en Europa o no sea uno de los temas prioritarios para los medios de comunicación. Y para recordarlo, unas cifras: desde 1981 hasta finales del pasado año murieron en España 46.000 personas por esta enfermedad mientras en el mundo fallecían 25 millones de personas.
Cuando leemos noticias como que sólo el 12,7 por ciento de los adolescentes de entre 15 y 17 años que reconocen tener relaciones sexuales, asegura utilizar algún método anticonceptivo es para echarse a temblar. Y esta despreocupación no sólo afecta a las adolescentes. Un 22,5 por ciento de las mujeres sin pareja habitual no utiliza ninguna prevención al mantener relaciones sexuales.
Efectos de esta situación son los 18.000 embarazos anuales de menores de 19 años pero también transmisión de enfermedades, entre las que está el SIDA. Sanidad ha denunciado que en los últimos años ha habido un repunte de las enfermedades de transmisión sexual pues frente a los 805 casos de infección gonocócica en 2001, se contabilizaron 1.174 en 2005 y los contagios de sífilis pasaron de 700 en 2001 a 1.255 en 2005. ¿Podemos en estas circunstancias cruzarnos de brazos? La respuesta es no.