Los bisontes de las cuevas de Altamira y los dioses del Palacio Yongle, en el Mar Amarillo, consideradas las dos principales joyas del muralismo universal, se unen en la exposición ”Homenaje al Palacio Yongle-recreación con pigmentos minerales”, en el Centro Cultural de China en Madrid.

Hace 15.000 años, el hombre de Altamira decoró las paredes de su cueva con imágenes de bisontes y otros animales que formaban su paisaje cotidiano. Hace setecientos años, en China, a orillas del mar Amarillo, pintores anónimos plasmaban sus creencias en lienzos gigantescos albergados en el Palacio Yongle. Con un decalaje de miles de años, su técnica les ha hermanado.

Unos y otros utilizaban pigmentos minerales . El pintor paleolítico utilizó hematites, mineral rico en hierro para los rojos intensos y marrones, goethita para amarillos y anaranjados , carbón vegetal para el negro y siderita para los tonos violáceos. En el palacio Palacio Yongle (pronúnciese algo así como Ionlur, pero no te esfuerces) molieron hasta la saciedad malaquita, cinabrio y azurita.
Las dos joyas más importantes del muralismo universal aparecen unidas en la exposición que se ofrece en el Centro Cultural de China en Madrid, mostrando el gigantesco salto en el tiempo de una técnica pictórica muy parecida que utilizaron artistas de los que nunca sabremos sus nombres.

El Palacio Yongle, fundado en 1247, en la provincia de Shanxi, es el mayor y mejor conservado complejo taoísta de China. Con extraordinarios edificios de madera de la dinastía Yan y murales que se extienden por una superficie de más de mil metros que “no solo representan la cumbre de la pintura de templos chinos entre los siglos XIII y XIV, sino una obra excepcional en la historia mundial de la pintura mural”, según se recoge en la página oficial del Centro Cultural.
Un hola a las almas antiguas
“Murales que siguen respirando”, aseguró la subdirectora Xu Tingting, quien destacó el apoyo del Museo de Altamira para llevar a cabo una muestra que entabla un diálogo entre los pueblos “más allá de las diferencias culturales”.
Las reproducciones del Palacio Yongle traídas a Madrid, hablan de mitos y creencias . “Supone adentrarse en un mundo fantástico de dioses, sueños ”, afirmó la comisaria Luo Xinwen quien alertó sobre las razones que explican la emoción que genera contemplar las obras. “Si sienten la profundidad es porque los pigmentos se mezclan el sudor del artista”
Chen Mu, ha viajado hasta Madrid para mostrar su obra. A sus 31 años, utiliza los mismos pigmentos que sus antepasados siete siglos atrás y la técnica de la laca.Ha traducido a la pintura contemporánea la artesanía clásica, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Donde encuentra la inspiración? En los dioses, en el Libro de los animales y los cuentos del filósofo Zhuang Zhou. Y como el filósofo chino que soñó ser una mariposa, Chen Mu las incorpora a sus cuadros en la danza de las deidades.
Luo Xinwen ha presentado a Mu como un ejemplo de cómo la sangre joven de los nuevos creadores renueva una tradición centenaria. “Es decir un hola a las almas antiguas”.
La Muestra ha contado con la colaboración del Centro de Investigación Altamira, el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Madrid,El Centro Cultural de China en Madrid y Yuanruguan Art studio. Un proyecto complejo en su organización “ Nos ha costado mucho llegar hasta aquí”, afirmó la comisaria de la exposición. “Ha sido un proyecto difícil, incluso para los dioses”.

Lugar: Centro Cultural de China en Madrid (General Pardiñas, 73)
Fechas:12 de mayo al 20 de junio, 2026
Horario: M–V: 11:30-13:30, 17:30-20:30 S:11:30-14:00
Entrada: Gratuita