Baños andaluces
El Hammam Alandalus de Madrid es un reinterpretación contemporánea de los antiguos baños andalusíes: una mezcla entre baño turco y terma romana en la que disfrutar de un espacio histórico recreado y los mejor de los tratamientos, masajes y rituales antiguos y contemporáneos. Todo en torno al agua en un remanso de paz en el centro de la ciudad. Se trata de una experiencia sensorial 100% relajante, a partir de 1 hora y media.
Menú vegano en el comedor de un palacio romántico
El Museo del Romanticismo se encuentra en un antiguo palacio romántico que conserva la disposición y decoración originales en numerosas salas. Una de las más increíbles está justo detrás de la tienda: su cafetería y patio ofrecen platos deliciosos, económicos y para todos los gustos, que disfrutarás en un entorno privilegiado.
Jardines tropicales
Sí, en Madrid hay varios jardines tropicales que puedes disfrutar en cualquier época del año. Los más grandes están en la zona de la antigua estación de Atocha, y los más espectaculares forman parte del Real Jardín Botánico. La Sala de las Estufas alberga colecciones de plantas espectaculares, en un entorno muy especial.
Comida para llevar y degustar frente a un templo egipcio
Qué mejor plan que recoger tu pedido en uno de los numerosos restaurantes y fast foods de la zona y sacarlo para llevar, disfrutándolo sobre la hierba mientras admiras el Templo de Debod (siglo II aC), en el Parque del Oeste. Si te apetece, la sobremesa incluye un paseo por la cercana Plaza de Oriente y un café con vistas al Palacio Real en los Jardines de Campo del Moro.
Dos palacios auténticos en la zona de Princesa
Separados por solo 5 minutos de paseo caminando por el centro de Madrid, están dos de los palacios españoles más impresionantes que se pueden visitar: El Palacio de Liria (residencia madrileña de la famosísima Duquesa de Alba) y el Palacio de Cerralbo, hoy reconvertido en museo.
El primero puede visitarse en sus zonas más representativas en visita guiada, previa reserva. El segundo se convivió ya en el siglo XIX como un museo además de ser la vivienda de los Marqueses de Cerralbo. Su colección es de lo más completa y heterogénea, y tiene el especial encanto de que puede visitarse tal y como la concibió su propietario hace más de un siglo.