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La Perla Peregrina: cuando el arte rescata la memoria

Por Francisco Naranjo Llanos
lunes 29 de junio de 2026, 08:45h

A lo largo de mi vida sindical, política y personal he tenido la fortuna de conocer a numerosos artistas de la palabra, los pinceles y la voz. De muchos de ellos he escrito en mis columnas de opinión. Sin embargo, hoy quiero dedicar esta crónica a uno de mis descubrimientos más recientes: Fernando Sánchez Castillo, que viene a sumarse a dos creadores por los que siempre he sentido admiración: Rafael Alberti y Juan Genovés. De ambos escribí en su día, fruto de la relación personal que mantuve con ellos. Los tres comparten una cualidad que hoy parece cada vez más escasa: una firme conciencia de clase obrera.

Conocí a Fernando Sánchez Castillo en 2020, a raíz de la polémica decisión del gobierno municipal del Partido Popular, presidido por José Luis Martínez-Almeida, de retirar las placas con los nombres de los represaliados por el franquismo que formaban parte del Memorial del Cementerio de La Almudena. Aquel monumento había sido impulsado por el anterior gobierno de Manuela Carmena y el proyecto se encontraba ejecutado en más de un ochenta por ciento cuando fue paralizado.

El responsable artístico era precisamente Fernando Sánchez Castillo. Me lo presentaron dos buenos amigos, Tomás Montero y Fausto Canales, personas entregadas en cuerpo y alma a la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas del franquismo. Su valoración sobre Fernando fue el mejor aval posible.

Desde entonces hemos mantenido numerosas conversaciones. Muchas de ellas giraron en torno a la búsqueda del bolígrafo que salvó la vida a mi compañero y amigo Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente de la matanza de los Abogados de Atocha y actual presidente de la Fundación Abogados de Atocha. Finalmente, Alejandro logró localizar una fotografía del objeto, lo que permitió al artista realizar una reproducción que hoy forma parte de la exposición recién inaugurada en el Palacio de Velázquez del Museo Reina Sofía, en el parque del Retiro de Madrid. La muestra puede visitarse desde el 24 de junio de 2026 hasta el 7 de marzo de 2027.

La Perla Peregrina, título de la exposición, reúne piezas y objetos cargados de historia y simbolismo. Entre ellos, para mí, destaca la reproducción del bolígrafo Inoxcrom que detuvo la bala destinada a Alejandro Ruiz-Huerta, así como las zapatillas que una de Las Trece Rosas regaló a su sobrina Martina Barroso y que hoy conserva su nieta, Paloma Barroso.

El conjunto de la muestra constituye una profunda reflexión sobre la memoria, el poder y las múltiples formas de resistencia frente a los relatos oficiales. A través de esculturas, instalaciones, vídeos y objetos de una enorme carga simbólica, el artista madrileño explora las manipulaciones, los silencios y los olvidos que se esconden tras los grandes acontecimientos históricos, cuestionando la manera en que el poder construye la memoria colectiva y legitima determinadas versiones de los hechos.

Sánchez Castillo combina investigación, ironía y una fina capacidad crítica para desmontar la solemnidad de los discursos dominantes. Las obras dedicadas al yate Azor, al atentado contra Carrero Blanco, a las reliquias del franquismo o a monumentos transformados y descontextualizados ponen de manifiesto la fragilidad y el carácter efímero de los símbolos del poder. Al mismo tiempo, la exposición rinde homenaje a quienes encarnaron la resistencia y la desobediencia civil, desde el anónimo Tank Man de Tiananmen hasta las Madres de Plaza de Mayo o Federico García Lorca.

La muestra recupera igualmente episodios olvidados de la Guerra Civil, el exilio republicano y la lucha por las libertades, rescatando gestos anónimos, pintadas antifranquistas, refugios improvisados y otras formas de resistencia cotidiana.

Una de las vitrinas alberga la reproducción en bronce del bolígrafo de Alejandro Ruiz-Huerta. Aquel sencillo objeto de metal detuvo una bala durante la matanza de Atocha. «La palabra le salvó la vida», afirma Fernando Sánchez Castillo, condensando en una sola frase el profundo simbolismo de la pieza.

Especialmente conmovedora resulta una de las obras dedicadas a la tortura durante la dictadura franquista. Un gran lienzo en blanco y negro muestra una bandera azotada por el viento, evocando el movimiento de las toallas húmedas utilizadas por los torturadores para golpear a sus víctimas sin dejar marcas visibles. Sin embargo, el propósito del artista es precisamente el contrario: hacer visibles esas heridas ocultas. Las telas están impregnadas de pigmento negro de Marte, un óxido de hierro que remite simbólicamente a la sangre.

A través de más de doscientas piezas, Sánchez Castillo invita al visitante a contemplar la Historia no como un relato cerrado escrito por los vencedores, sino como un espacio abierto de conflicto, memoria y participación ciudadana, siempre sujeto a revisión.

En mi opinión, esa es la gran aportación de La Perla Peregrina: recordarnos que la Historia no pertenece únicamente a quienes vencieron, sino también a quienes resistieron, desobedecieron y mantuvieron viva la memoria frente al poder.

Como la exposición permanecerá abierta hasta el 7 de marzo de 2027, hay tiempo más que suficiente para recorrerla con calma. Incluso para sentarse delante de algunas de sus obras, como solía recomendar mi querido amigo Juan Genovés. Mi consejo es precisamente ese: visitarla sin prisas, detenerse ante cada pieza y dejarse interpelar por las preguntas que plantea. Gusten más o menos sus propuestas artísticas, pocos visitantes saldrán indiferentes. Estoy convencido de que muchos descubrirán aspectos poco conocidos de nuestra historia reciente que rara vez aparecen en los relatos oficiales o en los libros de texto.

Para quienes aún no conozcan a Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), baste decir que es uno de los artistas contemporáneos españoles más relevantes de su generación. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, completó su formación en diversas instituciones internacionales y ha desarrollado una trayectoria centrada en el análisis crítico de la memoria, los símbolos del poder y la construcción de los relatos oficiales.

Su trabajo ha sido exhibido en importantes museos y centros de arte nacionales e internacionales, consolidándose como una de las voces más singulares del arte contemporáneo español.

Esta es mi visión de Fernando Sánchez Castillo y de su obra. Así os la he contado. Y permitidme terminar con una invitación sincera: no dejéis de visitar La Perla Peregrina. Estoy convencido de que, como me ocurrió a mí, tampoco os dejará indiferentes.

Francisco Naranjo Llanos

Exdirector de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

Nació en Esparragalejo en 1946 y realizó estudios de Oficialía Industrial en Mérida (Extremadura). Toda su vida laboral, más de 40 años, la realizo en RENFE. En lo sindical, aun en clandestinidad, fue cofundador del Pleno de Representantes Ferroviarios, órgano unitario de representación en el ferrocarril. A partir de 1978, ya en democracia, ha sido responsable de comunicación del sector ferroviario de CCOO y de su órgano de información, Carril; de la revista FTC, de la Federación de Transportes y Comunicaciones, de Unidad Obrera y Madrid Sindical de CCOO de Madrid. Es autor de los libros: La comunicación sociolaboral, Crónicas desde el gueto, Los carriles de la vida y El pasado es la linterna del futuro, así como de numerosos artículos de opinión publicados en los principales medios. Durante varios años fue colaborador de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense. Es patrono de la Fundación Abogados de Atocha, desde su creación en 2004, siendo su director desde 2013 a 2024. En Madridiario, es columnista habitual desde 2015.

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