www.madridiario.es

Half of my heart

Por Lidia López García
lunes 17 de febrero de 2025, 08:13h

Preparar una clase para la universidad me obliga a pensar sobre la definición de cooperación. Elegir un domingo para hacerlo es porque hoy pensar más de la cuenta, es tarea fácil.

Empezando por el principio, creo que cooperar es algo, que nos lleva a cambiar un poco nuestro mundo sin que hayamos cambiado nosotros ningún otro. Y para lo que, tenemos que estar dispuestos a soportar, que, aunque nuestros ojos cambien la forma de mirar, todo va a seguir igual. Es curioso, pero pensando en ello, me viene el recuerdo de hace una semana al atravesar la puerta de llegadas de aeropuerto. Un enorme cartel anunciaba: ‘’Happy New Year’’, y por un momento parecía que estaba puesto para la gente residente en China y para los que nos acabábamos de bajar del avión. Es un poco, como si se reiniciase el año, solamente por aquello de que lo que era importante antes, ya no lo es tanto viniendo de dónde venimos. Feliz año nuevo.

Cooperar es viajar a otro mundo contagiados por el sueño de un proyecto y con el sueño propio de intentar ayudar en lo posible y un poco más. Está bien, que alguien nos enseñe que se puede curar y cuidar cruzando fronteras, que podemos llegar donde nadie dijo que llegaríamos. Está bien, que sigamos el sueño de Carmen, una niña de cuatro años que, quería ser cirujana y que con algunos años más, ha llevado nuestra sanidad a Kenia.

Pienso en las veces, que no hacemos algo porque creemos que no van a llegar a nada, sin ni siquiera intentarlo. Pienso en las personas que se mantienen en silencio, inmóviles, viendo a ver qué pasa, decidiendo sin decidir. Y luego en la gente, que hace ruido a su paso, que cambia todo, que hace que no pensemos cómo pensábamos, que nos descubre algo de nosotros que no sabíamos que teníamos. Que nos remueve, que nos lleva a una inquietud constante, a un porqué no, y a un sí sí. Que no nos quedemos nunca con ningún y sí sí.

Cooperar cambia la forma en la que miramos el mundo, pero no nos cambia. Me sigue gustando ir a la Cuesta de Moyano a buscar un libro, ver el cielo desde una de las azoteas más altas o pasear a las once por el Palacio Real. Madrid, sigue siendo la ciudad que dicen que tiene demasiadas cosas de otros lugares, pero también la única que hace lo extraño, muy suyo. Pero, aunque todo sigue igual, echas de menos algo, que ahora está allí y que tampoco queremos que vuelva con nosotros. Y no sé cómo explicar esto último, pero una canción de John Mayer invade el salón de mi casa: ‘’Half of my heart’’. Hay una estrofa que dice que hay un hogar que formamos en todos los lugares donde estamos. Puede que cooperar lo defina el estribillo de esta canción: dejar la mitad de nuestro corazón allí, sin esperar nada a cambio.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios