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Frente a la pandemia: unidad, altruismo, solidaridad

jueves 19 de marzo de 2020, 10:03h

“Siempre acudimos cuando nos llama cualquier esfuerzo nuestro bregar” (Carlos Álvarez)

No hay que explicar la situación que estamos viviendo, y con más virulencia en Madrid que en otros lugares. Son muchas las personas que están estos días dando lo mejor de sí mismas, con el personal sociosanitario a la cabeza. Y detrás de esas personas, las que trabajan, las que exigen medios y plantillas en los hospitales; junto a las decenas de miles de trabajadores que en pocos días están sufriendo expedientes de regulación temporal de empleo; al lado de cientos que padecen la angustia del contagio, el miedo al paro, el terror a la incertidumbre… están las CCOO.

Estamos en las secciones sindicales, en los teléfonos del sindicato y el específico (900301001) para esta situación, en los correos electrónicos (atencioncovid19@usmr.ccoo.es), en las redes sociales. Son miles los delegados y delegadas sindicales que a pie de tajo, en primera línea están realizando un esfuerzo sobrehumano para unir fuerzas contra este maldito virus. Sindicalistas que están trabajando, doblan su jornada para atender a sus compañeros y compañeras. Sí, como escribía el poeta Carlos Álvarez en su himno a las Comisiones Obreras, con el verso que inicio estas letras.

Como secretario general de las Comisiones Obreras de Madrid, como ciudadano, quiero agradecer ese trabajo anónimo y silencioso, ese arrimar el hombro en momentos difíciles en los que la única salida es la unidad. Los sindicatos de clase estamos en permanente estado de vigilancia en cada sector, territorio e institución para denunciar donde haga falta y colaborando en las soluciones. En centros sanitarios con escasez de medios humanos y material; en sectores y empresas como Correos, centros de limpieza, saneamiento urbano, seguridad donde faltan elementos básicos de protección para quienes trabajan para toda la población; en el sector de enseñanza desde el primer momento atendiendo mil dudas de docentes, pero también de padres y madres; con los trabajadores de los comedores escolares creadores de menús de calidad, que sufren un ERTE y que son suplidos por empresas de comida rápida, en un movimiento que tendrá que explicarse desde el Gobierno de la región por aplicarlo y desde el de España por permitirlo.

Tanto a nivel estatal como regional y local, los sindicatos de clase representativos estamos en permanente coordinación con el empresariado y las administraciones políticas para aportar las soluciones de hoy y las que nos vendrán en un futuro, esperemos que muy cercano.

Es el momento de la urgencia porque lo primero que está en juego es la vida y la salud de las personas. Hay que combatir la alarma sanitaria y poner en ella todos los medios porque cuanto más corto sea el escenario de crisis sanitaria, mejor se podrá acometer la salida de una crisis económica que va a ser muy intensa, pero no tiene por qué ser larga. El objetivo es haber aprendido de la Gran Recesión de 2008 para que las consecuencias no sean irreversibles.

Por ello, nos parecen adecuadas las medidas adoptadas por el Gobierno de España, que suponen un desembolso de 200.000 millones de euros (20 por ciento del PIB), de los cuales, 100.000 millones de euros son para inyectar liquidez y 17.000 millones para que puedan hacer frente los colectivos más vulnerables. Cifras verdaderamente históricas en nuestro país. Un esfuerzo que tiene que venir acompañado de otro complementario protagonizado por la Comunidad Autónoma y las Corporaciones Locales.

Cuando esta alarma sanitaria vaya concluyendo, hay que reconstruir la situación y no volver a cometer viejos errores. Ya nada podrá volver a ser igual. Es el momento de aprender de errores para en el futuro resolver. Desde la actitud de la corona a la de espurios intereses partidistas y egoísmos particulares veremos quiénes han dado la talla y quiénes no han tenido altura de miras. Como recientemente escribía Moises Naim, “las pandemia revelan quiénes somos como personas y como sociedad”.

La pandemia que estamos viviendo es parte del fracasado sistema capitalista ultraliberal que lo ha dejado todo en manos de las privatizaciones, reduciendo la capacidad del Estado, de lo publico. Tras la crisis del Ébola, Bill Gates, nada sospechoso de rojo peligroso, alertaba sobre la necesidad de una gran inversión en la sanidad pública a nivel mundial en lugar de gastar ingentes cantidades de dinero en armamento militar. Alertaba sobre la urgencia de invertir en la lucha contra nuevos virus y enfermedades que se van a transmitir a gran velocidad. Mientras, el maestro de la ignorancia y la demagogia, Donald Trump, disolvía la Unidad de Enfermedades Pandémicas del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Acertaba Gates.

La primera lección que ya estamos aprendiendo de esta crisis con aire distópico es que hay que reforzar lo público y que las empresas deben modernizarse, democratizarse, mirar a la sociedad y no a su propio ombligo. Y con toda sinceridad afirmo que los sindicatos de clase son fundamentales en la nueva sociedad que debe surgir de los escombros.

El virus no entiende de clases sociales, de ideología, de raza o de religión. Cuando llegue la vacuna, el mundo debe exigir que ninguna empresa farmacéutica (esas que son las únicas que están subiendo estos días en las bolsas del Mundo) se enriquezca con su patente. Esta crisis, estos días de encierro, podemos también utilizarlos en resetearnos, en resetear ese mundo que habíamos moldeado con las manos del hiperconsumismo, la vanidad, la ambición… Quizá, la revolución tranquila venga tras esta pandemia y seamos capaces de hacer un planeta más humano y sostenible. Hoy más que nunca, desde nuestras casas, lo primero es la salud…, pública.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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