Vi bailar por primera vez a Ángel Rojas junto a Antonio Canales en el espectáculo Torero. Aquel mano a mano con el maestro Canales era un alarde de fuerza y empuje. El joven bailarín mostoleño tenía poco más de veinte años y ya había actuado junto a maestros como Luisillo, José Antonio y Rafael Aguilar. Poco después de aquella temporada, se unió artísticamente a Carlos Rodríguez y fundaron el Nuevo Ballet Español (más tarde, Rojas y Rodríguez).
Antes de la presentación de la compañía tuve oportunidad de hacerles un reportaje en el estudio de danza que tenía Víctor Ullate junto al Retiro. Me sorprendió la enorme energía que derrochaban y la rotundidad sonora de su propuesta. Y todavía no los había visto sobre el escenario. La aparición del Nuevo Ballet Español revolucionó la danza española, que ya caminaba por senderos nuevo abiertos por el genial e innovador Joaquín Cortés. Música, cuerpo de baile, vestuario, iluminación… se salían de los cánones establecidos, mostrando, además, un gran respeto por la danza española y una formidable preparación física. Crearon alguna coreografías memorables: Canela y fuego, 1996, Flamenco directo, 1998, Furia, 2000, Romeo y Julieta, 2003, Alma, 2006… Al estudiar la danza española y el flamenco del siglo XXI, ellos serán una referencia obligada.

Viajaron por todo el mundo y los dos titulares se dejaban la piel en cada actuación. Nunca los vi reservarse. El cuerpo de baile era fundamental, pero el público quería ver a las estrellas y no defraudaban. Te los podías encontrar en París protagonizando Don Juan o en Tokio, promocionando la marca Madrid. Todos los proyectos tienen un final. Ángel y Carlos comenzaron otras carreras individuales como bailarines, coreógrafos, maestros o gestores. Ángel Rojas, que ha sido director del Festival Flamenco de Madrid, está empeñando en que la enseñanza de la danza esté al alcance de cualquier aspirante y por eso llevará un conservatorio a Móstoles. Es uno de sus proyectos futuros.
Ángel Rojas cumple 50 años y ha decidido que ya no baila más sobre un escenario. Es joven y podría seguir haciéndolo, pero prefiere mantenerse en activo detrás del telón. Para la noche de la despedida ha elegido el mejor escenario flamenco de Madrid: el Corral de la Morería. Para él ha creado varios espectáculos y también ha bailado en su tablao. El próximo lunes, 29 de abril, Día Mundial de la Danza, reunirá a compañeros y amigos para su último baile, que hoy nos ha anticipado. Sabe que será una noche hermosa aunque dura. Decir adiós al escenario después de llevar subido a él treinta y cinco años, no será fácil. Es plenamente consciente de que quiere asumir otros retos creativos para los que lleva ya tiempo preparándose. Su maestro, Antonio Canales, no faltará a la cita del lunes. Seguro que la gran Pilar López, que lo animó en los comienzos, será su sombra. Sí estará junto a él Blanca del Rey, el alma del Corral de la Morería, que ha declarado su admiración por estos artistas desde que vio el primero de sus espectáculos.
A los amantes de la danza nos duele decir adiós a alguien que hemos visto nacer, crecer y triunfar. Pero seguro que Ángel, en la nueva etapa, va a conseguir, por lo menos, los mismos éxitos que bailando.