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El turismo y la conservación de la naturaleza

Por Jonathan Gil Muñoz
miércoles 29 de septiembre de 2021, 10:01h

Todavía nos queda un largo camino hasta poder hablar de un turismo verdaderamente sostenible en pleno siglo XXI

El lunes se celebró el Día Mundial del Turismo. Una efeméride que nos recuerda la complicada relación que existe en nuestros días entre turismo y conservación del patrimonio natural. Y creo que lo de complicada es una forma de decirlo muy suave.

Es muy cierto que el turismo permite que la sociedad conozca infinidad de espacios y paisajes naturales protegidos, lo que a su vez, es la base sobre la que pueden crecer movimientos de lucha en favor de una conservación efectiva. También es verdad, que ese turismo, digamos de naturaleza, que tiene como protagonistas lugares carentes de protección aún a pesar de su valor medioambiental, puede ayudar a que una acción social tome la suficiente fuerza como para que las Administraciones públicas inicien los trámites para su protección legal. Ejemplos podemos encontrar de ambos supuestos tanto en el territorio nacional como si nos asomamos a países de nuestro entorno. Es una realidad que nos hay que dejar de tener en cuenta, y hay que ser justos y reconocerla.

Ahora bien, también es verdad que el turismo, entendido de forma general, puede masificarse, y es ahí donde surgen los problemas. Es más, antes incluso de desarrollar más este punto, lanzaría la pregunta de si existe un turismo que no sea de masas. En pleno siglo XXI, da igual dónde nos encontremos, siempre se podrán contar por cientos las personas que pasarán por ese mismo lugar y en ese mismo día, casi seguro, a no ser, claro está, que nos hallemos en lo más profundo de una recóndita selva tropical… Es casi una cuestión de estadística: somos muchos los que tenemos acceso a medios de transporte que nos pueden llevar en unas horas a casi cualquier punto turístico del mundo. Queda claro que llegados a este punto ya no hablamos únicamente de masificación sino del uso de medios de transporte altamente contaminantes, como es el avión.

Así que, dicho todo lo anterior, ¿puede existir un turismo sostenible? Tendríamos que estar hablando de un turismo de proximidad, es decir, visitar lugares dentro de España o la península ibérica, utilizando para desplazarnos hasta nuestro destino, medios de transporte colectivos, preferiblemente el tren, que reduzcan nuestra huella de carbono. Si estamos hablando de ecoturismo, lo ideal sería seguramente realizar nuestra visita de la mano de un operador turístico especializado de forma que nuestro paso tenga el menor impacto posible en el espacio natural. De todo esto y mucho más, lógicamente, se hablará en el V Congreso Nacional de Ecoturismo, donde se destacará la importancia del sector como herramienta de las estrategias nacionales del reto demográfico, el cambio climático y la economía circular y que tendrá lugar entre los días 19 y 21 de octubre en Menorca.

Lo que está claro es que sólo se defiende lo que se conoce, y por conocer se debe entender el haber estado allí. Es una difícil relación la del turismo y la conservación de la naturaleza que plantea tantas posibilidades como amenazas. Viendo lo que sucede hoy, nos queda mucho camino hasta poder hablar de un turismo sostenible de verdad.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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