La dualidad económica es toda una realidad en España. Pese a que en el año 2024 el PIB experimentó un impulso económico que le situó en el 2,9% debido a la reducción del desempleo y al consumo privado, una gran parte de la población puede asegurar estar en riesgo de pobreza y exclusión social.
Esta desigualdad ha sido la responsable del aumento de solicitudes de créditos, microcréditos o préstamos personales. Gracias a ellos, muchas personas han podido financiar proyectos personales o, incluso, cubrir necesidades básicas para las que antes eran innecesarios.
Pedir un préstamo online se está convirtiendo también en una opción más para luchar contra la inflación en todas sus formas. Mientras se tenga claro que hay que devolverlos y se conozcan los intereses, suponen una vía de financiación para aquellos que no pueden optar a otra.
Según un estudio llevado a cabo por Cofidis, en 2023, la Comunidad de Madrid representó el 16% del total de solicitudes de préstamos personales en España, lo que la situó como la tercera comunidad autónoma con más peticiones, por detrás de Cataluña (20%) y Andalucía (17%).
Soluciones financieras en auge
Los préstamos personales y los créditos al consumo han conseguido una mención de honor como herramientas financieras imprescindibles para todo aquel que desea adquirir bienes duraderos, financiar estudios o realizar viajes que antes posponía por falta de dinero.
A diferencia de un crédito hipotecario, estos productos son más accesibles, aunque suelen tener intereses más elevados. Al formalizar un préstamo personal, se establece un contrato que detalla la cantidad prestada, las cuotas a pagar y los intereses y comisiones asociados.
Es fundamental comparar las diferentes ofertas disponibles para elegir la opción más adecuada a nuestras necesidades y situación financiera. Para mucha gente esto es complicado porque, al carecer de educación financiera, se pierden en los conceptos, de ahí la importancia de buscar asesoramiento.
Crédito al consumo: una modalidad regulada
El crédito al consumo es un tipo de préstamo personal regulado que ofrece una protección especial para el consumidor. Se utiliza para financiar necesidades personales con importes que oscilan entre los 200 y los 75.000 euros. Las entidades están obligadas a explicar al cliente si el préstamo en el que está interesado se ajusta a sus necesidades
Además, al solicitar este tipo de crédito, se entrega la Información Normalizada Europea (INE), facilitando la comparación entre diferentes ofertas. El consumidor tiene derecho a desistir del contrato dentro de los 14 días naturales siguientes a su firma sin necesidad de justificación ni penalización.
Créditos rápidos: agilidad con precaución
Los créditos rápidos están disponibles a través de plataformas digitales. Estos créditos se caracterizan porque pedirlos es muy fácil y conseguirlos más. Basta con rellenar una solicitud online y proporcionar información básica como ingresos, situación laboral, edad o lugar de residencia.
La aprobación o la denegación suele ser casi instantánea, y en muchos casos, el dinero se transfiere en cuestión de horas o días. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos créditos tienen tipos de interés más altos y pueden incluir comisiones elevadas. Por eso, es esencial leer las condiciones antes de aceptarlos.
Microcréditos: ayuda a proyectos puntuales
Aunque quizá todo te suene a los mismo y todo son financiaciones, hay pequeños matices entre unas y otras. Los microcréditos son préstamos de pequeño importe destinados a personas que no tienen recursos o garantías suficientes para acceder a una financiación tradicional.
Las condiciones para su concesión varían de una entidad a otra, pero, por lo general, ninguna exige aval u otro tipo de garantía. En resumen, son una opción viable para emprendedores que buscan iniciar proyectos, pero carecen de acceso a las típicas financiaciones.
Financiación pública: los préstamos subvencionados
Por último, están los préstamos subvencionados, que se conceden a un tipo de interés inferior al del mercado y, generalmente, están destinados a actividades o proyectos específicos. Al igual que otro préstamo, la obligación de devolverlo en el plazo establecido sigue siendo un requisito.
En este tipo de financiación, además de la entidad que lo concede, participa un organismo público que establece las condiciones para acceder al préstamo y subvenciona el tipo de interés. Esta analiza la viabilidad, gestiona el dinero prestado y asume el riesgo en caso de impago.
La importancia de una gestión responsable
La actual situación económica en España, marcada por los continuos desafíos para una parte de la población, ha llevado a un aumento en la demanda de productos financieros como los préstamos personales, los créditos al consumo o los créditos rápidos, sobre todo desde que acabara la pandemia.
Hay que reconocer que estas herramientas ofrecen soluciones para financiar diversas necesidades. El dinero obtenido con ellas puede usarse para la adquisición de bienes, la realización de proyectos personales o hasta para financiar las vacaciones o pagar cursos de formación.
Sin embargo, es de vital importancia que los consumidores se informen bien, comparen las diferentes ofertas, elijan la opción que mejor se adapte a sus circunstancias financieras y no tengan miedo a preguntar en caso de duda. De este modo, se aseguran una gestión responsable y sostenible de sus finanzas personales.