El soterramiento de la A-5 avanza a buen ritmo y ya se ha completado la excavación de los dos túneles que permitirán transformar la autovía de Extremadura en el futuro Paseo Verde del Suroeste. El último tramo terminado corresponde a la galería de salida de Madrid, conocido como túnel norte, mientras que el túnel de entrada quedó finalizado el pasado 13 de abril.
Durante una visita a las obras, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, destacó que este paso supone “un gran hito” dentro de un proyecto que mantiene el calendario previsto. Según explicó, en septiembre comenzarán los trabajos de urbanización en superficie y la previsión municipal es abrir los túneles al tráfico antes de que termine el año.
Las próximas semanas estarán centradas en fases clave de la infraestructura. A finales de junio arrancará la colocación de las vigas en las estructuras de Boadilla y Batán, además de la ejecución de la losa de Yébenes. Estas actuaciones buscan mejorar la movilidad y reducir el impacto acústico que soportan actualmente los vecinos del entorno.
Mientras tanto, el interior de los túneles seguirá en obras hasta agosto con la construcción de elementos técnicos y de seguridad: instalación de iluminación, paneles informativos, sistemas de ventilación, cámaras y salidas de emergencia, entre otros equipamientos. Después llegará una fase especialmente delicada: la conexión del nuevo trazado con el túnel de la M-30 y la integración de todos los sistemas antes de iniciar las pruebas de funcionamiento.
El proyecto del Paseo Verde del Suroeste está considerado como la mayor operación de regeneración urbana impulsada actualmente por el Ayuntamiento de Madrid. La intervención supera los 400 millones de euros de inversión y actuará sobre una superficie de 100.000 metros cuadrados.
La transformación será especialmente significativa para los barrios de Lucero, Aluche y Las Águilas, históricamente separados de Campamento y la Casa de Campo por la autovía desde finales de los años 60. El nuevo corredor verde, de 3,2 kilómetros de longitud, conectará además con Madrid Río y la Cuña Verde de Latina, creando una gran red de espacios peatonales y zonas naturalizadas en el suroeste de la capital.
Uno de los principales objetivos del proyecto es reducir el impacto del tráfico en superficie. Más de 80.000 vehículos circulan actualmente cada día por este tramo de la A-5, pero con el soterramiento se espera disminuir en un 90 por ciento tanto la presencia visual del tráfico como la contaminación asociada a la circulación rodada.