Latas, botellas, envases y mucha basura circunda los alrededores del intercambiador de Conde de Casal -avenida del Mediterráneo, Nacional III-. Grandes cantidades de desperdicios y mugre y lo que es peor, la aparición de roedores atraídos por la suciedad, han acabado con la paciencia de los vecinos y usuarios del transporte público. Desde hace semanas, y a diario, salir de casa es una aventura en la que los residentes deben sortear los desechos que sobre el asfalto y la vía pública se lanzan cada día. La acumulación provoca la llegada de ratas que intentan llevarse algo de comida al estómago creando una situación realmente insostenible en el distrito.