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Bodas de Oro en el Distrito de Chamartín
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Bodas de Oro en el Distrito de Chamartín (Foto: Mónica González Boto)

Cincuenta años de amor en Chamartín: pequeñas grandes historias de San Valentín

Por Pablo García Sanz
sábado 14 de febrero de 2026, 09:00h

El salón de actos del Centro Cultural Nicolás Salmerón y los allí presentes fuimos testigos esta semana, a las puertas de San Valentín, de una verdadera lección práctica sobre lo que significa pasar toda una vida junto a tu media naranja. Las parejas, catedráticos en esto, nos hicieron partícipes de sus historias durante un homenaje por sus bodas de oro de la mano de Yolanda Estrada, concejala del distrito de Chamartín.

Tras presentar a las seis parejas, todas ellas residentes en el distrito, la maestra de ceremonias dio paso a cada una de ellas para que resumieran ante el auditorio su historia de vida en apenas unos minutos. Debían de ser concisos y destacar lo que más les ha marcado en 50 años.

Gregorio y María del Carmen, casados desde 1976, rompieron el hielo sin épica impostada ni adornos innecesarios. “Yo he sido muy feliz a su lado, me ha aguantado mucho y yo a ella. Hemos tenido nuestras cosillas, pero no me arrepiento de nada”, resumió Gregorio.

En ocasiones, idealizar una historia no es necesario para hacerla más emotiva o real, algo que demostró María del Carmen: “Claro que hemos discutido en estos más de 50 años, pero hemos aprendido a adaptarnos el uno al otro”.

Durante su intervención, la pareja aprovechó para lanzar un consejo dirigido a los matrimonios que todavía no han alcanzado tan alta cota: “Los jóvenes no tenéis paciencia y no analizáis los pros y los contras. La mayoría de las veces valen más los pros, pero no os permitís el tiempo necesario para daros cuenta”.

Gregorio y María del Carmen (Foto: Mónica González Boto)

Tras ellos, tomaron el testigo Felipe y María Jesús, que compartieron la fecha exacta del origen de su historia: “Nos casamos el 25 de septiembre de 1975 y llevamos 53 años juntos”. Dos hijos y un nieto después, Felipe le sigue prometiendo a María Jesús que, ni con el paso de los años, va a cambiar nada entre ellos: “Mari, esta tarde quiero decirte que te voy a seguir queriendo como hasta ahora”.

Ella, en una respuesta algo más timorata, resumió: “Nos llevamos bien y ya está”, aunque levantó los aplausos entre el público cuando reveló su receta detrás de tantos años: “El amor todo lo puede”.

Felipe y María Jesús (Foto: Mónica González Boto)

Alberto y Gloria aportaron la reflexión más pausada, quizás la perfecta para los que buscan las claves del éxito este San Valentín. “El triunfo de los dos es haber aprendido a comprender las faltas y facultades de cada uno. No se debe nunca anular a la otra persona, sino llegar a soluciones dialogadas”, trasladó ella.

Por si no fuera suficiente mérito pasar más de 50 años junto a la misma persona, Alberto recordó los eventos históricos que ha presenciado la pareja: “50 años es mucho tiempo. Hemos vivido la Constitución del 78, los cambios del régimen, cuando no había teléfonos en casa ni aparatos informáticos… Hemos visto evolucionar España juntos”.

La intervención de Alberto finalizó con un -necesario- agradecimiento dirigido a su mujer por haber entregado su vida a los cuidados de su familia, un guante que recogió la concejala, subrayando el papel de la mujer en tiempos tan distintos, aunque no tan lejanos.

Alberto y gloria (Foto: Mónica González Boto)

La historia de Augusto y Pilar no fue un flechazo a primera vista, aunque por momentos parezca sacada del guion de una película. Él empezó yendo a buscarla “como amigos” a la salida del trabajo, un gesto que acabó convirtiéndose en rutina. La pareja recordaba aquellos paseos por Madrid en las tardes de lluvia, refugiados bajo el mismo paraguas.

Ahora, 50 años después, puede que no todo sea tan romántico e ideal, pero se quieren como el primer día. Él, mecánico ya jubilado y metódico por oficio bromeaba: “No me quiere explicar cuál es la medida de la sal en las comidas”. Ella, cómplice con el público, le daba la réplica: “Es meterse hasta en si le echas sal a la comida”. Pequeñas diferencias irrelevantes de una pareja evidentemente enamorada.

Augusto y Pilar (Foto: Mónica González Boto)

Miguel Ángel y Yolanda se conocieron tras aprobar las oposiciones trabajando en el mismo lugar. Allí es donde se encendió la llama. Casi sin empezar a hablar, Yolanda dejó escapar la primera lágrima. “Soy muy llorona y me emociona rescatar nuestros recuerdos juntos”, se disculpó.

Retomando el relato, tres años después, la vida comenzó a acelerarse. Miguel bromeaba: “Al primer año tuvimos una niña, al segundo otra y a los dos años siguientes otra… Después menos mal que cortamos el rollo”. De hecho, él presume orgulloso de haber sido “de los pocos abuelos que ha criado a sus hijas”, aunque Yolanda apostilla: “Bueno, es que se jubiló antes”.

Miguel Ángel y Yolanda (Foto: Mónica González Boto)

El último turno fue para José Ramón y Elfride, la pareja más cosmopolita del escenario. Él, alemán, y ella, procedente de República Dominicana, se conocieron cantando en el coro de la parroquia alemana de Madrid. Ella tenía 18 años entonces y estudiaba Derecho. Él, ya arquitecto con piso y vida independiente, no pudo evitar fijarse en ella: “Lo que más me marcó fueron sus ojos”.

Elfride confesó que, cuando su marido le pidió matrimonio, no pudo aceptar inmediatamente: “Yo me sentía muy joven todavía y seguía en la universidad”, aunque finalmente formalizaron la pareja tras cuatro años de noviazgo. Se casaron y ahora cuentan con un legado familiar repartido por Francia y Alemania.

Tras el acto, ya sin micrófono, la pareja compartió con Madridiario un recuerdo muy de San Valentín. ¿La cita más especial? “Antes de casarnos, en un carnaval, bailando”, respondieron casi al unísono.

Sobre el mito de que con los años se agría el carácter, la pareja lo tuvo claro desde el primer momento: “Físicamente sí, obviamente, pero el carácter es igual. O nosotros hemos tenido esa suerte o es tan solo un rumor”, bromeaban.

Sobre cómo ven las parejas actuales, en tiempos en los que todo avanza a un ritmo frenético, también se pusieron de acuerdo en su respuesta: “No es solo que la juventud se ha vuelto más exigente y tiene menos paciencia, también influye la inestabilidad, un factor que por suerte a nosotros no nos afectó porque somos funcionarios”.

José Ramón y Elfride (Foto: Mónica González Boto)

Así son las historias de las parejas que estuvieron en el Centro Cultural Nicolás Salmerón. Nada de regalos caros, ni viajes de ensueño. Después de 50 años, no es eso lo que recuerdan en tres minutos. Hablaron de esperarse a la salida del trabajo, de medir la sal, de vivir sin teléfonos, de peleas tontas. Y aún con todo volverían a elegirse. Eso, en sí mismo, es San Valentín.

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