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Cómo hacer gulas con gambas

jueves 13 de mayo de 2021, 11:11h
Vamos a preparar uno de esos platos tradicionales con los que es prácticamente inevitable caer en la tentación de darse un gustazo mojando pan: gulas con gambas al ajillo. Además, tiene la ventaja de que puede consumirse sin problemas en cualquier época del año
Cómo hacer gulas con gambas
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Un elemento importantísimo a la hora de hacerlas o de servirlas es la cazuela. Un utensilio que además te sirve para infinidad de preparaciones. Si no cuentas con una o quieres renovar la que ya tienes, puedes ver algunos modelos de barro, el material más natural y con un menor grado de toxicidad.

Gulas y gambas: información nutricional

No hay duda de que las gambas y gulas son una deliciosa combinación de pescado y marisco, pero, ¿cuál es exactamente su aporte nutricional? Vamos a verlo:

Gambas

El valor nutritivo de las gambas es alto, pues su contenido graso es bajo y además nos aportan una considerable cantidad de proteínas de calidad.

Por el lado contrario, su contenido en colesterol y purinas es un tanto alto. Esto hace que su consumo tenga que ser bastante moderado en personas que tengan problemas como piedras renales de sales de ácido úrico, gota o hiperuricemia.

Gulas

Las gulas están hechas con una base de proteínas de pescado como morralla, jurel o abadejo. Esto hace que compartan también todo sus beneficios. Por si fuera poco, su contenido calórico es muy bajo y no contiene colesterol.

Receta: gambas con gulas al ajillo

Vamos ya con este plato, que ya verás que es sencillísimo y rápido de preparar. Es perfecto para iniciar cualquier buen menú o para consumir solo o como se prefiera. También puede ser un excelente aperitivo para cualquier momento del día.

En cuanto a las gambas que se utilizan para la receta, estas pueden ser tanto frescas como congeladas, pero lo cierto es que el plato ganará si son frescas (por su sabor y textura).

Si tienes gambas congeladas y al ir al preparar esta receta no te has acordado de sacarlas con la suficiente antelación para que se descongelen puedes recurrir a un truco que te permitirá tenerlas lista en media hora (una hora como mucho): basta con que las sumerjas en un cuenco con agua fría durante ese tiempo.

No es lo ideal, pero puede sacarnos del apuro en caso de prisa.

Ingredientes de las gambas con gulas al ajillo

Cantidades para cuatro comensales

  • 300 gramos de gambas peladas (frescas o congeladas);
  • 600 gramos de gulas;
  • un par de dientes de ajo;
  • tres guindillas (el número puede variar en función de lo que prefieras. Si no te gustan, omítelas);
  • sal;
  • perejil;
  • aceite de oliva virgen extra.

Elaboración de las gambas con gulas al ajillo

  1. Pela las gambas a conciencia, asegurándote de que queden limpias y sin resto de cáscaras. Evidentemente, puedes omitir este paso si las gambas que vas utilizar son de congeladas peladas.
  2. Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas.
  3. Cubre el fondo de la cazuela de barro con aceite de oliva.
  4. Agrega los ajos y las guindillas a la cazuela.
  5. Ponlo a fuego medio y deja que se vaya dorando.
  6. Cuando observes que el ajo empieza a dorarse, escurre las gambas e incorpóralas a la cazuela. Que sea justamente cuando empieza a dorarse, pues si llegara a tostarse demasiado, agregaría al resultado final un toque demasiado amargo que podría estropearlo.
  7. Echa después las gulas y añade un poco de sal.
  8. Una vez agregadas las gulas, sube el fuego.
  9. Deja que todo se cocine durante dos minutos aproximadamente.

Ya hemos acabado: tu delicioso plato está listo. Solo falta que le eches un poco de perejil por encima para darle un perfecto toque final. Fácil, ¿verdad?

Intenta que las gulas con gambas lleguen a la mesa recién hechas y calentitas para que no pierdan su textura y sabor. No obstante, también puedes calentar un poco la cazuela en el horno o microondas antes de servirlas si no se van a consumir en ese momento.

Consigue una genial alternativa con algunas variaciones

Puedes darle un aire diferente a este plato con unas pocas variaciones en su proceso de elaboración o incluso después de preparado.

  • Si pones las gambas a remojo cubiertas de agua y un generoso chorro de vino blanco (o un poco menos si lo prefieres) durante un par de horas, tomarán un riquísimo sabor. Basta con escurrirlas cuando pase ese tiempo.
  • Después puedes potenciarlo todavía más echando un par de cucharaditas de ese líquido en el paso en el que se incorporan a la cazuela de barro las gulas y las gambas.
  • El plato estará más o menos picante en función de la guindilla y ajo que le agregues, así que regúlalo a tu gusto.
  • No hay duda de que para muchos una de las mejores partes de comer este riquísimo plato es cuando se unta con pan al final (un día es un día). La cantidad también será mayor o menor según el aceite que agregues.
  • Agregando dos huevos batidos al plato de gambas con gulas al ajillo, removiendo después y apartándolo inmediatamente del fuego, conseguirás un excelente revuelto lo suficientemente contundente como para servir incluso de plato único.