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La discriminación laboral que sufren las mujeres, también es violencia

miércoles 21 de noviembre de 2018, 11:15h

Por Violencia de Género se entiende aquella que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad, el desarrollo personal y profesional y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se produzca.

Para UGT Madrid la expresión más atroz de la violencia de género son los asesinatos de mujeres. Por eso, entre nuestras metas, está la erradicación de la violencia de género en todas sus manifestaciones y en todos los ámbitos.

El hecho de que aún se mantengan las discriminaciones y desigualdades por razón de sexo en distintos ámbitos de la vida social, tanto privada como pública, no deja de aparecer como un instrumento para mantener el dominio de un sexo sobre el otro.

De ahí que el propio orden establecido para el funcionamiento práctico de la sociedad ofrezca tantísimas resistencias para eliminar las discriminaciones y desigualdades a las que se ven sometidas las mujeres.

Cambiar esa realidad es determinante para la erradicación de la violencia que sufren las mujeres. De igual modo, en el ámbito laboral, donde es en la discriminación y la desigualdad donde radica esta violencia y también tiene su origen.

Hoy el paro tiene rostro de mujer, también la contratación temporal y el trabajo a tiempo parcial. Seguimos hablando de segregación ocupacional, con trabajos diferenciados “de chicas y de chicos”. Todo ello convive con una abultada brecha salarial que es uno de los principales indicadores de las desigualdades que sufren las mujeres en el mundo laboral.

La discriminación de la mujer en el mercado laboral, se produce por el hecho de haber nacido mujer, y es una violencia que convive y alimenta otras como el acoso o la agresión sexual.

Debemos recordar que el Convenio de Estambul, sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica de 11 de mayo de 2011 y que entró en vigor en España el 1 de agosto de 2014, en sus arts. 4 a 6 vinculan estrechamente desigualdad y violencia de género, estableciendo como elemento esencial para la prevención de la misma la igualdad efectiva. El art 6 de este Convenio recoge expresamente la obligación de los Estados de aplicar de manera efectiva políticas de igualdad entre mujeres y hombres.

En España sin embargo, estos dos elementos: igualdad efectiva y lucha contra la violencia de género, no van de la mano. Hubiera sido una buena oportunidad para dar cumplimiento a lo establecido en el Convenio de Estambul, aprovechar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género para haber incorporado la adopción de nuevas políticas y medidas dirigidas a la consecución de la igualdad efectiva.

En este sentido, entendemos que el Pacto contra la Violencia de Género no solo no recoge dichas políticas, ni de forma concreta ni suficiente, sino que además supone un incumplimiento por no adecuación respecto de lo establecido en mencionado Convenio en el sentido apuntado.

Esta lacra sigue cobrándose la vida de demasiadas mujeres al año, y eso es fruto de la desigualdad, la discriminación y la situación de subordinación que siguen sufriendo millones de mujeres. Tenemos que ser conscientes de que no todas las mujeres, ya sean por su condición social, nacionalidad, estatus o circunstancia personal tienen las mismas oportunidades, y son necesarias políticas de acción positiva que corrijan esta situación.

Ana Sánchez de la Coba

Secretaria de Igualdad de UGT Madrid

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