Durante su comparecencia en la Comisión de Transportes de la Asamblea de Madrid, Pradillo explicó que se pagará
unos 3 euros por adquirirla que se podrán devolver en caso de que se deje de utilizar. También adelantó que la autoridad única del transporte en la región está "echando un pulso" con los bancos para que la red de distribución incluya también los cajeros automáticos.
"La tarjeta se comprará una única vez. ¿Por cuánto andará? Estará entorno a los tres euros, pero en todos los sitios donde está implantada uno ya deja de usarla, va y
le reembolsan el dinero. Es como si fuera el casco de antes de las bebidas", esgrimió como ejemplo.
Pradillo detalló que las canceladoras electrónicas, que permitirán el acceso con solo acercar la tarjeta al sistema, ya están instaladas en la
'corona A', por lo que el servicio echará a andar para los usuarios que se muevan por ella
a partir de 2012. Sólo los usuarios del abono de la tercera edad no podrán acogerse a este sistema, ya que su tarjeta es válida para toda la región, por lo que deberán esperar a 2013. "En 2013, se extenderá en bloque al abono de la tercera edad y al normal en toda la región. De este modo, a finales de ese año, estará todo el sistema de transportes funcionando con la tarjeta sin contacto", garantizó el gerente en palabras recogidas por la agencia Europa Press.
Mejora del transporte
Pradillo reconoció, a preguntas de los partidos de la oposición, que el sistema va con retraso (su funcionamiento estaba
previsto para finales de 2012). Sin embargo, justificó que la evolución de la tecnología y la necesidad de actualizarla ha sido la causa fundamental. Desde el PSOE, el diputado Eustaquio Jiménez, solicitó al responsable que no se utilice dinero para publicitar este nuevo sistema, ya que el abono es sobradamente conocido y es el tipo de billete de transporte más utilizado por los madrileños.
El Consorcio tendrá en la tarjeta sin contacto una herramienta más para conocer los
flujos de pasajeros en el sistema regional de transportes ya que el abono podrá usarse en todos los modos de transportes. Estos, a su vez, estarán conectados a un sistema de gestión integral que los recopilará y clasificará, permitiendo conocer el origen y destino de cada viajero, el tiempo de recorrido, la frecuencia del uso del transporte público y los intercambios entre modos que realiza en cada momento. Hasta hoy, esa información se conocía de forma rudimentaria mediante la elaboración de encuestas. Los
autobuses interurbanos, por ejemplo, incluyen la adopción de la tarjeta sin contacto como parte del plan de modernización al que están siendo sometidos.