El presidente de CEIM, Arturo Fernández, ha pedido al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que el contrato fijo con una indemnización por despido equivalente a 20 días por año trabajado sea el único vigente en el futuro, cuando concluya -y sea aprobada- la tan discutida reforma laboral.
"Coincidiréis conmigo en que el principal reto y problema que tenemos que resolver es
crear empleo estable. ¿De verdad alguien puede creer que en el siglo XXI los empresarios no desean crear empleos estables y seguros?", argumentó Fernández ante la Asamblea General Anual de la patronal empresarial madrileña, reunida este martes. A sus asociados, el propietario del grupo Arturo Cantoblanco les advirtió que sólo cuando el marco laboral sea flexible, castigue el absentismo y se revisen el sistema educativo y los servicios públicos de empleo, España y Madrid volverán a los niveles de prosperidad anteriores a 2007.

La propuesta lanzada por Fernández no es nueva. En 2009, dos años después de arrancar la crisis, CEIM ya puso sobre la mesa la misma fórmula bajo el nombre de
'contrato anticrisis'. Entonces, dijo, la medida podría ser
"coyuntural" y convertirse en "definitiva" sólo si gozaba de "mucho éxito". Este tipo de contrario, justificó, ofrecería al trabajador de tener una relación laboral fija al tiempo que salvaría las reticencias a la contratación de los empresarios. La posible indemnización por despido, siempre elevada a juicio de la patronal, ya no sería una preocupación para el empleador a la hora de crear nuevos puestos de trabajo. Arturo Fernández fue más allá este martes. Ante la Asamblea General omitió el término "coyuntural" en su discurso y demandó que los 20 días de indemnización por año trabajado sean el
"único" contrato posible a realizar, haciendo el mercado laboral español "acorde con el de nuestros vecinos europeos".
Joan Rosell, presidente nacional de los empresarios, subrayó que los gobernantes deben ser "valientes" para aplicar estas y otras medidas aunque ello suponga
"pérdida de votos".
Aguirre y Gallardón, un ejemplo
La propuesta de Arturo Fernández supone una vuelta de tuerca más en la negociación de la reforma laboral, donde el Gobierno central sólo ha llegado a admitir este tipo de despidos cuando las empresas justifiquen tengan o prevean que pueden tener pérdidas económicas coyunturales o permanentes. Pero el presidente de CEIM también invitó al Gobierno a
rebajar los impuestos a los empresarios, a rebajar las cuotas que pagan a la
Seguridad Social o a darles el
control de las mutuas para evitar el absentismo injustificado. Para
José Ricardo Martínez, secretario general de UGT invitado a la Asamblea, estas posturas "de máximos" son, precisamente, las que hacen embarrancar una y otra vez las negociaciones entre Gobierno, patronal y sindicatos para reformar la legislación y el mercado laboral. "Hay que conciliar los intereses de los empresarios con los de los trabajadores, porque una empresa que empieza pensando en cómo despedir está pensando en fracasar".

El líder de UGT lamentó la, a su juicio, "excesiva politización" del discurso de Arturo Fernández, muy en consonancia con las medidas de
liberalización de sectores y entrada de la empresa privada en los
servicios públicos impulsadas por los gobiernos de la Comunidad y el Ayuntamiento de la capital. Tanto
Esperanza Aguirre como
Alberto Ruiz-Gallardón asistieron a la Asamblea General del CEIM y pusieron Madrid como ejemplo de lo que Zapatero debería hacer a nivel estatal. La presidenta advirtió que, gracias a la "ortodoxia financiera", la economía de la región lleva 18 meses creciendo y acumula una tasa de paro siete puntos por debajo de la media española, aún teniendo 475.000 desempleados. Gallardón, uno de los aludidos cuando Arturo Fernández denunció la elevada morosidad de las administraciones públicas y los problemas que ello provoca a los proveedores, presumió de que solo la ciudad la aporta el 12,5% de todo el Producto Interior Bruto español.
Recuerdo a Max Mazín
Durante la Asamblea General de este martes, todos los presentes ridieron homenaje a Max Mazín, fundador de la CEIM y reconocido con varios honores nacionales y regionales. Su mujer recogió una planca conmemorativa de manos del presidente de honor de la patronal,
José Antonio Segurado.