Sin su ángel de la guarda, el futuro del monasterio cisterciense de Santa María la Real, en Pelayos de la Presa, flota en el limbo. El pasado 18 de mayo falleció el artífice de la conservación del monumento durante los últimos 38 años, el arquitecto Mariano García Benito. El patronato de la Fundación no encuentra financiador.
Construido en el año 1150, es, con el Paular y El Escorial, del siglo XIV y XVI respectivamente,
uno de los tres grandes monasterios de fundación real de Madrid, y el más antiguo de la Comunidad. Pero
su época de esplendor pasó. La desamortización y la rapiña hicieron desaparecer casi todas las piezas de valor: cuadros, estatuas e incluso piedras del claustro y los muros. Así ocurrió hasta 1974, cuando el aquitecto Mariano García Benito compró el edificio y la finca de 72.000 metros cuadrados en la que se levanta y comenzó un lento proceso de restauración. Desde entonces hasta el pasado 18 de mayo
todo el dinero invertido, salvo 337.000 euros que la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad destinó en el año 2005 a obras de emergencia, corrió a cargo del propio García Benito quien, además, consiguió que la Administración regional y central fuera poco a poco concienciándose de su responsabilidad para con el monumento.

La situación ha cambiado. Este viernes de junio se celebrará el funeral del arquitecto en el patio de la torre del monasterio, su torre. Ahora el Ayuntamiento, actual propietario, y la Fundación Monasterio Santa María La Real de Valdeiglesias, a la que está asignada la conservación y cuidado del complejo, deben abordar la continuidad del monumento en un complicadísimo contexto de crisis económica. Son conscientes de que la restauración del complejo monacal requerirá de altas sumas de dinero para afianzar lo que queda de iglesia, capilla y claustro, pero ni el Ayuntamiento de Pelayos ni la fundación tienen capacidad financiera para acometer la reforma por sí solos.
Los responsables municipales confían en que, finalmente, se ejecute la partida de 1,95 millones que el
Ministerio de Fomento se comprometió, junto con la Consejería de Cultura, También, el consistorio ha solicitado una subvención al Consorcio Sierra Oeste para "restabilizar las arquerías del claustro".
Un futuro difícil

Pero, aparte de obras de urgencia, lo que preocupa es el futuro de un monasterio cisterciense. El consistorio y la fundación quieren respetar ante todo la voluntad de García Benito y seguir arreglando el inmueble "como sea". La apuesta del Ayuntamiento (PP) pasa por
instalar un negocio adyacente, cuyos beneficios puedan ser reasignados al monumento. El concejal de Turismo de Pelayos, Rubén Darío Hernández, reconoce que
el Ayuntamiento ha buscado y hablado con empresarios. "Hemos contactado con propietarios de edificios en la misma situación y la conclusión de todos es que la mejor vía de autofinanciación es a través de un nuevo proyecto de hostelería y hospedaje", explica Hernández. Un ejemplo de ello, continúa el edil, podría ser "la construcción de
un hotel cerca del monasterio, a pocos metros de la entrada principal, y que respete el entorno arquitectónico".
Por su parte los tres sobrinos del arquitecto, que además son miembros de pleno derecho de la fundación, aseguran con ilusión que continuarán el proyecto emprendido por su tío. "Ahora toca buscar un mecenas", explican. Sobre la futura financiación del inmueble, Marimar García (PSOE) no se muestra muy optimista. Hace tres meses que su grupo envío una solicitud de protección institucional y económica del monasterio a la Comisión de Educación y Cultura del Parlamento Europeo, y todavía no han recibido respuesta. "Con la crisis que tenemos encima, es probable que todos los proyectos relacionados con el monasterio se vengan abajo", reconoce la edil.
Desde la oposición, dos miembros del grupo municipal socialista han lanzado una
campaña de recuperación y reconocimiento de las obras de arte. García Benito, además de la restauración del inmueble, realizó un
inventario de todo aquello que que en su día albergó la abadía y que ya no está, como por ejemplo una colección de cuadros -alrededor de 70 piezas- del artista Juan Correa de Vivar, considerado
el 'Rafael español', o una buena cantidad de piezas 'cogidas prestadas' por vecinos y visitadores nocturnos.

Marimar García explica que en enero de 2011 se reunió con García Benito y varios responsables del
Museo del Prado para que rectificaran la ficha museística de dos piezas de Correa de Vivar donde se atribuye la procedencia de los cuadros a San Martín de Valdeiglesias. A mediados de mayo, esta concejala se entrevistó con el director del
Museo de la Santa Cruz de Toledo para variar la procedencia de otros cuadros de Correa de Vivar, y la próxima parada será la
Catedral de Murcia, donde se encuentra la sillería y el facistol originarios del Monasterio de Santa María La Real.
Entre tanto, el Ayuntamiento de Pelayos reconoce el ingente trabajo del recientemente fallecido arquitecto. Para ir al monumento es necesario atravesar la
Avenida Mariano García Benito y el pasado 14 de mayo el Pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad
solicitar que la Asamblea de Madrid le otorgue la máxima distinción posible.