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Pacífico es la única estación de toda la red refrigerada por geotermia

Metro al calor del centro de la Tierra

Metro al calor del centro de la Tierra

martes 30 de noviembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 01/12/2010 11:58h
A 150 metros el Metro de Pacífico (línea 1) guarda en una sala el secreto de cómo mantener a sus pasajeros calientes en inverno y frescos en verano de forma prácticamente gratuita. La estación es la primera de toda la red refrigerada por geotermia, una energía completamente limpia que está funcionando a la perfección y cuyo uso se estudia extender a otras estaciones de la red.
Hace dos años, mientras buscaban cómo seguir aumentando la eficiencia y la sostenibilidad energética de la compañía, los responsables del área medioambiental de Metro se plantearon qué hacer para ahorrar en calefacción y cómo reducir la factura en el apartado del aire acondicionado, que se incrementaba a causa de la fricción de los trenes, el calor de los motores, el calor humano o la iluminación. "Pensamos cuál era la fuente de energía renovable más accesible desde una estación bajo tierra. La respuesta era fácil: el propio calor de la Tierra".

Mónica González, ingeniera, es la subdirectora de Calidad y Procesos de la compañía. El principio con el que su equipo y los técnicos han conseguido climatizar 1.000 metros cuadrados de estación, incluyendo andenes, locales, oficinas, pasillos y vestíbulo, es, asegura, tan efectivo como rentable. "Se trata de aprovechar la temperatura constante del subsuelo. El sistema de ventilación absorbe el calor en verano y, tras pasar por un circuito, lo devuelve fresco. En invierno ocurre lo contrario, recogiendo el aire frío y devolviendo aire caliente a las instalaciones. La temperatura media es de 18-19 grados, lo justo para que se note una temperatura agradable. Lo único que ve el pasajeros son las rendijas por las que sale el aire en los andenes", explica.

La tecnología que se aplica no es nueva, pero el desarrollo sí pertenece a Metro como una más de las numerosas patentes que ha creado la empresa. La clave se encuentra en una sala donde los manómetros -medidores de presión- y termómetros son los que mandan.

En esta sala existe una bomba de calor conectada al subsuelo a través de 32 tubos en forma de 'U' que descienden hasta 150 metros de profundidad. Por estos tubos circula un fluido que recoge el calor/frío en un extremo del circuito y lo disipa o lo transmite en el extremo contrario. Si la bomba (capaz de desarrollar una potencia máxima de 120 kW de refrigeración y 20 kW de calefacción para demandas anuales de 130 MWh de refrigeración y 20,5 MWh de calefacción) no puede de mantener la temperatura en un momento dado, sistemas auxiliares incrementan o reducen los grados según sea necesario.

El ejemplo de Viena

Esta refrigeración se aplica en Pacífico desde el verano de 2009 sin que haya habido, asegura González, "ni un solo problema". Ahora bien, instalar la geotermia no fue tan sencillo. Según la compañía Sensus, una de las que colaboraron con Metro en la implantación, apenas existen todavía ejemplos de refrigeración en entornos subterráneos. Cuando la empresa pública se decidió por este tipo de energía, el ferrocarril suburbano de Viena era el más avanzado con cuatro estaciones con geotermia, mientras que en la Universidad de London South Bank y en Nueva York sus posibilidades aún estaban en estudio. La forma en la que Metro la implantó supuso lograr el premio a la mejor instalación geotérmica en el sector industrial y de servicios de la Comunidad, durante la VII jornada anual de la Cátedra Rafael Mariño de Nuevas Tecnologías Energéticas de la Universidad Pontificia de Comillas.

Ahora, las ventajas superan con creces a los inconvenientes. La inversión no es elevada (700.000 euros en el caso de Pacífico), no hay productos perjudiciales para el medio ambiente, el mantenimiento es sencillo y barato y las centrales de producción tienen un tamaño reducido, lo que facilita instalarlas en localizaciones donde el metro cuadrado excavado y acondicionado para este tipo de usos no es precisamente barato.

"Nosotros tardamos dos años en arrancar. No todos los terrenos tienen las características apropiadas ni reunían los requisitos en cuanto a capacidad, estabilidad de temperatura y ausencia de aguas freáticas, pero en Pacífico encontramos las condiciones adecuadas y vimos la posibilidad de seguir ahondando en la cultura de eficiencia de la compañía. Ahora que lo hemos probado y que sabemos que funciona, podemos continuar los estudios y planear extenderlo a otras estaciones", explica la responsable. Mientras, este invierno, los madrileños que pasen por Pacífico podrán seguir calentándose con el calor del centro de la Tierra.
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