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"La Gran Vía fue una operación de cirugía urbana. Llegó un poco tarde, con respecto a otras ciudades del mundo, fue muy traumática y de gestión complicada porque hubo que tirar abajo muchos edificios, pero era totalmente necesaria", comenta Sobrini.
Se aprobó su plan el 2 de julio de 1901. Dividieron la obra en tres tramos: desde la plaza de San Marcial (actual calle de los Reyes) hasta la del Callao; desde Callao hasta la Red de San Luis, y desde la Red de San Luis hasta la calle de Alcalá. La longitud total se extendía a 1.316 metros de largo y 25 de ancho, con un bulevar central de 35 metros. Salamanca y Argüelles, las estaciones de Atocha y Príncipe Pío, tenían ya su hilo conductor.
El rey Alfonso XIII comenzó la demolición utilizando una piqueta de plata sobre la casa del cura, primera 'víctima' del futuro de la ciudad. La obra afectó a 358 fincas y 48 calles. Se demolieron 312 casas, se nivelaron 44 lotes de terreno y se enlosaron 18.777 metros cuadrados de acera, se adoquinaron con granito 35.616 y se asfaltaron 11.373; se construyeron 2.502 metros de alcantarillas y se canalizaron 1.315 metros para acometidas de agua, gas y electricidad, así como 7.024 metros de tubo de plomo. También se instalaron 174 sumideros de incendios y tomas de agua, 219 farolas a gas y 66 lámparas con candelabros.
Ante el pico cayeron el colegio de Nuestra Señora de la Presentación (o de las Niñas de Leganés), el Palacio Masserano, y el Palacio de la duquesa de Sevillano. Sólo sobrevivió el oratorio del Caballero de Gracia, cuyo ábside quedó al descubierto al demolerse la casa que lo tapaba. Los edificios bullían con oficinas y comercios en las primeras plantas. Entre sus joyas arquitectónicas se encontraban, además del Metrópolis: el edificio Gran Vía, 1 (1916-17), que alberga la joyería Grassy; Seguros La Estrella, edificio neorrenacentista de Pedro Mathet (1922); el Casino Militar, de Eduardo Sánchez Eznarriaga; y los números 22 (Secundino Zuazo, 1919), 24 (Círculo de la Unión Mercantil e Industrial).
Rascacielos
Peatonalización y chirimbolos





































