Echar la culpa a los sindicatos
jueves 10 de junio de 2010, 00:00h
Actualizado: 21/06/2010 15:44h
Al final, los sindicatos convocantes de la huelga del 8 de junio son los responsables de la crisis, de la derechización del PSOE, de que el PP no sea responsable -¿qué es eso?-, de la bajada de sueldo de los empleados públicos y de que la reforma laboral que prepara el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero contenga recorte de derechos sociales y deje a los trabajadores en manos de los empresarios.
Esa es la mentira piadosa que muchos ofrecen para tapar sus vergüenzas. La manifestación contra los recortes salariales de los funcionarios sacó a la calle a miles de trabajadores, menos de los esperados, y el desánimo se dejó ver entre muchos de los asistentes a la misma, sobre todo entre los abanderados de UGT, que buscan responsables en todos los lados menos donde están porque duele señalar con el dedo al que durante tantos meses ha alabado el sindicato fundado por Pablo Iglesias y la serenidad con que el sindicato hermano veía crecer el desempleo sin hacer nada para no beneficiar, según ellos, a la derecha, que usa todas las armas conocidas y otras no tanto para desalojar a Zapatero de La Moncloa.
El secretario general de UGT, Candido Méndez, y el responsable del sindicato en Madrid, José Ricardo Martínez, se dejaron convencer por las laudatorias palabras del secretario general del PSOE y confiaron en él. Se creyeron la milonga de Zapatero y confiaron en que cumpliera sus promesas de no recortar derechos sociales, pactar la reforma laboral antes de plasmarla en un decreto, no congelar las pensiones y de tener como referencia de sus actuaciones la defensa de los que menos tienen.
Al final, después de no movilizar a la ciudadanía ni de plantearse una huelga general porque el compañero José Luis no se engañaría a sí mismo, cuando comprobaron el daño de las medidas de Zapatero, se dedicaron a lo suyo, que no es cargar a sus espaldas con los problemas del Gobierno central, si no la defensa de los derechos de sus representados y de todos los trabajadores. Duele tener que dar caña al que tanto amaban y enfrentarse con el PSOE, pero más vale tarde que nunca.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, arremete contra los sindicatos y culpa a estas organizaciones del fracaso de la huelga por su complicidad con Zapatero, y el secretario general del PSM, Tomás Gómez, asegura que respeta las decisiones sindicales. Su portavoz en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, después de repetir la frase de su jefe, aclaró que, aunque afiliada a UGT, no comparte su análisis de la situación y su batalla contra las medidas de Zapatero, porque considera acertados los recortes de su otro jefe, Zapatero.
Los sindicatos, a los que en su momento habrá que instar para que reflexionen sobre sí mismos y sus relaciones con los poderes políticos, son ahora tan necesarios como el agua para la tierra seca y roturada. Se recupera la forma haciendo deporte y la movilización social contra la crisis, contra el sistema bancario responsable de la debacle y contra los que aplican medidas lesivas para la gran mayoría de los españoles, es una buena manera de recuperar musculatura social. ¿Se imaginan cómo sería la reforma laboral sin la crítica sindical y social? Sencillamente, convertiría el mercado de trabajo en una selva en la que las leyes las imponen los más fuertes y las acatan con obediencia los necesitados de salarios dignos, empleos decentes, Sanidad de calidad, Educación amable y educada, no segregadora, y unos Servicios Sociales más parecidos a la justicia social que a la beneficencia.
Los grandes bancos, las grandes patronales y multitud de organismo internacionales aconsejan a Zapatero que meta la tijera hasta la ingle para que las cosas vuelvan a su cauce de siempre, es decir, que quede todo preparado para cuando los tiburones del dinero y la especulación tengan a bien generar otra crisis, todo se desarrolle de la misma manera. Muchos ciudadanos, la izquierda española, con o sin el PSOE, y los sindicatos creen posible otra salida a la actual situación que la misma de siempre. Una nueva fiscalidad más progresiva, unos bancos no tan golfos y amantes del dinero -con el que encantan a las serpientes de la derecha, de la izquierda sólo de marca- y un capitalismo no tan salvaje son posibles. No sabemos cómo será, pero merece la pena probar.
Demos una oportunidad a lo desconocido, pero sin acabar con los sindicatos, tan necesarios para la articulación social y el buen desarrollo de una democracia, hoy más parecida a un baile en el que siempre mueven el cuerpo y mantienen los bolsillos llenos los mismos de siempre.
|
Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
|
|
|
|