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Crimen, ignominia y silencio

Crimen, ignominia y silencio

viernes 04 de junio de 2010, 00:00h
Actualizado: 11/06/2010 14:59h
El pasado 31 de mayo, de madrugada, las fuerzas armadas israelíes atacaron uno de los barcos de una flotilla cargada con ayuda humanitaria que se dirigía a la Franja de Gaza con activistas de varias nacionalidades a bordo. Los soldados de Israel cometieron una acción voluntaria de matar o herir gravemente a alguien. Al menos 10 personas perdieron la vida en el ataque, que se produjo cuando la flotilla navegaba por aguas internacionales.  Eso, según el diccionario de la Real Academia Española, es un crimen.

Justificaciones de todo tipo se produjeron para no usar este vocablo. Los que ordenaron la  matanza dijeron que se defendían de unos activistas que tenían un objetivo claro: protestar contra el bloqueo israelí que castiga a 1,5 millones de palestinos a vivir atrapados en Gaza, en la pobreza, sin agua corriente, luz o acceso a medicamentos, y con escasez de alimentos. Enseñaron las armas requisadas: navajas, bolas y cuchillos. Nada dijeron de las armas de guerra que portaban los que cometieron esta carnicería: rifles, pistolas y demás inventos para matar. Los demás miembros de la comunidad internacional, desde la ONU, pasando por la UE, hasta los EEUU, lamentaron lo sucedido pero no llamaron por su nombre lo que provocó la muerte de los que no parecen tener nombre, familia ni rostro. Silencio en torno a los enviados al otro mundo. Eso es lo que más me ha llamado la atención. Sabemos casi todo de los que iban en la barcaza y de los que, obligados por las normas de la educada diplomacia, callan ante este burdo ataque contra los 'malos', pero desconocemos todo de los que perdieron la vida.

Entre los muertos, ¿hay más hombres que mujeres? Si eran chicos listos o mujeres inteligentes, no sabemos nada. Si eran hijos con padre y madre, como todos, lo desconocemos porque parece que la opacidad de Israel, con la connivencia de muchos, ha conseguido convertir a estos pasajeros del barco contra la ignominia en invisibles colaboradores de los enemigos de los que aíslan a toda una población. Esta afrenta pública da vergüenza. El bloqueo es un castigo colectivo contra toda una población y, por tanto, va en contra de las normas internacionales. Es urgente que estas muertes se aclaren y se haga justicia. Eso pide Amnistía Internacional a las autoridades israelíes, que  permitan una investigación internacional, independiente, creíble y transparente de lo sucedido. No son de los nuestros y por eso callamos, nos volvemos tan hipócritas como aquellos que no quieren problemas por temor a que Israel deje de ser el garante de las políticas de los países desarrollados en una zona tan complicada como Oriente Medio y en la que los conflictos con los árabes están siempre latentes.

¿Qué diríamos si entran en nuestra propia casa unos señores armados hasta los dientes para sacarnos de ella porque no somos del agrado de los atacantes? En un primer momento, seguro que lanzamos alguna silla contra los intrusos. Los que matan y los que siguen en silencio se convierten en actores de esta ignominia.
 
            

Nino Olmeda

Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.

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